Edesur deberá indemnizar por daño moral a una clienta que sufrió desperfectos en electrodomésticos por un corte de luz

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La sala I de la Cámara Civil y Comercial Federal condenó a Edesur a resarcir por daño moral a una usuaria que había sufrido frecuentes cortes de luz en su domicilio, que le habrían provocado daños en distintos electrodomésticos.

En el caso "Acosta, Stella Maris c/ Edesur S.A. s/ daños y perjuicios", una mujer demandó a  Edesur para reclamar una indemnización por los daños y perjuicios que afirmó haber sufrido como consecuencia de la deficiente prestación del servicio.

Señaló que, con fecha 23 de agosto de 2012, a las 22:00 horas, experimentó un suceso de alta tensión que se extendió hasta aproximadamente las 10 horas del día siguiente y que dicho acontecimiento le provocó daños en diferentes artefactos eléctricos.

Alegó que luego de realizar varios reclamos telefónicos, la compañía eléctrica -por intermedio de la empresa The Warranty Group­- inspeccionó algunos de esos artefactos, constató desperfectos, que luego fueron, en teoría, solucionados. Pero, manifestó que los arreglos fueron insuficientes, ineficientes y defectuosos.

También agregó que la demandada no reparó el resto de los artefactos dañados, a saber: el televisor de 29 pulgadas, heladera con freezer, cámara de seguridad y reloj de pared, siendo que realizó numerosos reclamos, sin obtener resultado alguno. Estimó los rubros de la siguiente manera: a) $27.700 por el pago de artefactos dañados; b) $ 6.000 por lucro cesante; c) $2.900 en concepto de gastos; d) $4.500 por daño moral; e) $ 8.300 por daño directo; y f) $ 10.000 en concepto de multa civil. Le atribuyó responsabilidad civil a la demandada por el hecho denunciado, ofreció prueba y fundó su derecho en los artículos 519, 520, 521, 522 y concordantes del Código Civil, la Constitución Nacional, Ley n° 24.065 y Ley de Defensa del Consumidor.

Edesur negó la deficiente prestación del servicio y asimismo los perjuicios causados, impugnó los rubros y montos y solicitó el rechazo de la demanda con costas a su contraria.

El juez de primera instancia rechazó la demanda por considerar que si bien se había probado la responsabilidad de la empresa, no se habían acreditado los daños denunciados. En consecuencia, rechazó todos los rubros, y le impuso las costas a la reclamante, quien luego apeló.

Ante la Cámara, la actora se quejó del rechazo de la demanda. Consideró que el juez a quo no valoró la prueba producida ni tomó en cuenta los elementos conducentes de la causa; por ello pidió que se haga lugar a la indemnización en concepto de daño material, daño moral y daño punitivo.

Los jueces Eduardo Gottardi, Fernando Uriarte y Alfredo Silverio Gusman remarcaron que los hechos generadores de responsabilidad ocurrieron antes de la entrada en vigor del Código Civil y Comercial de la Nación, por lo que el juicio debía estar regido por el Código Civil.

Señalaron que, en las pruebas producidas, el ENRE informó que el domicilio del reclamante no fue informado como afectado por interrupciones de suministro eléctrico los días 23/08/12, 24/08/12 y 6/11/12, y tampoco se registraron reclamos por nivel de tensión efectuados.

Sin embargo, remarcaron que la propia empresa reconoció que "por cuestiones ajenas a ella, se registró una sobretensión en el inmueble de la parte actora, que ha generado daños en algunos artefactos eléctricos", es decir que admitió la responsabilidad por el hecho denunciado.

De esta manera, entendieron que no se encontraba discutida la responsabilidad de la empresa, sino el rechazo de los rubros por la damnificada.

En cuanto al daño material y al pedido de resarcimiento por los artefactos dañados, que fue rechazado por el juez de la instancia anterior, entendieron que no existían pruebas que permitan tener por cierto que aquellos fueron reparados de manera ineficiente.

Asimismo, la actora tampoco presentó el presupuesto de reparación y eventualmente de reposición de los mismos, por lo que no se encontraba acreditado que haya realizado los gastos denunciados en su demanda en relación a las erogaciones que tuvo que efectuar por el arreglo de los artefactos dañados.

Por ello, rechazaron este agravio y el reclamo por daño material fue considerado improcedente.

Sobre el daño moral, indicaron que "el incumplimiento del contrato de energía eléctrica genera en los usuarios perturbaciones de distinto tipo y alcance que pueden englobarse en la categoría del daño moral (art. 522 del Código Civil)".

"Los trastornos producidos por la alteración del ritmo de vida y por la exigencia de encontrar medios alternativos para satisfacer las necesidades básicas se ubican en esa clase de perjuicio y se tienen por verificados una vez comprobada la irregular prestación del servicio", agregaron.

Por lo que "no hay duda en cuanto a que por motivo de la variación de tensión eléctrica en el domicilio del actor se vieron afectados artefactos eléctricos de diferente índole, ni tampoco las molestias que debió afrontar por los reclamos administrativos que se vio obligado a formular, los cuales insumen cantidad de tiempo –es decir, de vida­ con inciertos o, en todo caso, desparejos resultados".

En función de ello, estimaron que correspondía admitir el reclamo por el daño moral en la suma de $4.500, los cuales llevarán intereses a la tasa que percibe el Banco de la Nación Argentina en sus operaciones de descuento de treinta días, desde la fecha del hecho, es decir, el 23 de agosto de 2012, hasta su efectivo pago.

Por último, en cuanto al daño punitivo, explicaron que "aunque la norma que lo prevé (artículo 52 bis de la ley 24.240, con las modificaciones introducidas por la ley 26.361) alude únicamente a la mera inobservancia de las obligaciones legales o contractuales por parte del proveedor".

Pero remarcaron que "no cualquier incumplimiento se hace merecedor de este tipo de sanción. En efecto, el instituto procede ante un grave reproche de la conducta del responsable del perjuicio; de lo contrario debería ser automáticamente reconocido cada vez que se pruebe una violación al contrato establecido entre las partes, lo que es claramente inadmisible".

En el caso, consideraron que el incumplimiento de Edesur no reviste una gravedad tal que justifique acoger este tipo de sanción. Por lo tanto, rechazaron este agravio y confirmaron la sentencia en este aspecto.

En el artículo “Daño moral: causas y efectos en las relaciones de consumo”, publicado en Temas de Derecho Comercial Empresarial y del Consumidor, María de los Ángeles Vecchiarelli explica que “el daño moral se trata de una sensación o sentimiento emocional negativo y es prácticamente imposible llevar las cosas al estado anterior a los hechos, por lo que no existe una forma de repararlo cabalmente”.

Por ello, indicó que “la única forma de poder resolver es compensarlo mediante un resarcimiento que produzca una reparación satisfactoria (o sea una emoción positiva) que posea un resultado similar en el damnificado”.

“Esta satisfacción estará en función de cada individuo y esto no necesariamente tiene que constituir una valuación patrimonial, dado que muchas veces esa satisfacción puede ser un reconocimiento de un error, un pedido de disculpas o perdón, pero para ello es imprescindible conocer qué es lo que puede dar satisfacción al damnificado”, agregó.

Y señaló que, de acuerdo a la jurisprudencia, “su traducción en dinero se debe a que no es más que el medio para enjugar, de un modo imperfecto pero entendido subjetivamente como eficaz por el reclamante, un detrimento que de otro modo quedaría sin resarcir. Siendo eso así, de lo que se trata es de reconocer una compensación pecuniaria que haga asequibles algunas satisfacciones equivalentes al dolor moral sufrido”.

 

Fuente: Erreius