¿Quién debe percibir las sumas retroactivas derivadas de un reajuste de haberes si fallece el beneficiario?

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Por FLORENTINA GATTI AUSILI(*)

 

EL DERECHO A PERCIBIR EL RETROACTIVO ADEUDADO A LA MUERTE DEL BENEFICIARIO

 

I - INTRODUCCIÓN

Las prestaciones previsionales son personalísimas y solo corresponden a sus titulares. No pueden cederse ni transmitirse por acto entre vivos o mortis causa. Pero cabe distinguir el derecho al beneficio de pensión por fallecimiento del derecho al cobro de las sumas que se devengaron mes a mes como consecuencia del reajuste de la jubilación, es decir, las retroactividades originalmente debidas al causante.

La pensión por fallecimiento tiene por objeto cubrir la contingencia por muerte, siendo un derecho derivado del que poseía el causante al momento del fallecimiento y presupone que la muerte produce una afectación económica desfavorable a raíz de los ingresos que poseía el causante.

El artículo 53 de la ley 24241 dispone taxativamente quiénes son los beneficiarios del derecho a pensión, a saber, el o la cónyuge supérstite, el o la conviviente e hijos. Ahora bien, no necesariamente quien perciba el beneficio de pensión será la única persona que continuará en el proceso de cobro y percibirá las sumas a él debidas por el reajuste de haberes iniciado por incorrecto pago de los haberes previsionales derivados de su propia jubilación.

La finalidad del presente es abocarme al destino de las sumas retroactivas derivadas de un reajuste de haberes que el causante no pudo percibir como consecuencia de su fallecimiento, con anterioridad y posterioridad a la vigencia del nuevo Código Civil y Comercial de la Nación, analizando la jurisprudencia actual en la materia.


II - EL CÓDIGO CIVIL DE VÉLEZ SARSFIELD

Todos sabemos que los bienes de una persona pueden ser propios o gananciales.

En cuanto a los primeros, en el Código de Vélez Sarsfield que data de 1869, diversas normas señalaban que eran aquellos adquiridos por causa o título anterior al matrimonio, aquellos adquiridos por herencia, legado o donación, los adquiridos por subrogación real de un bien propio, los derechos intelectuales, etc.. Asimismo, agregaba un régimen de división de bienes gananciales frente a la disolución de la sociedad conyugal, quedando exentos de la misma los bienes propios de cada cónyuge.

Va de suyo que en la época que se sancionó el Código velezano no existía el concepto de seguridad social como tal ni un sistema previsional conformado que diera lugar al cuestionamiento acerca del destino de los haberes impagos al beneficiario luego de su deceso. Sin embargo, constituido un sistema de jubilaciones y pensiones, a partir de la ley 4349 (sancionada el 20/9/1904), dicha inquietud podía disiparse mediante la aplicación del régimen general estipulado por el Código para la división de bienes. En ese sentido, el retroactivo que se hubiera acumulado y que el de cujus no hubiera llegado a percibir debía ser cobrado por los herederos (descendientes, ascendientes, cónyuge supérstite y parientes colaterales dentro del cuarto grado inclusive) de acuerdo al porcentaje que le correspondiera de la herencia.

 

Y además:

III - LA LEY 14370, SUS VICISITUDES Y EL FALLO “STURIALE

IV - FALLO “SALGUEIRO

V - LA NOVEDAD A PARTIR DEL NUEVO CÓDIGO CIVIL Y COMERCIAL DE LA NACIÓN

VI - INTERPRETACIÓN JURISPRUDENCIAL CON POSTERIORIDAD A LA ENTRADA EN VIGENCIA DEL NUEVO CÓDIGO CIVIL Y COMERCIAL. FALLO “VILLALBA

VII - CONCLUSIÓN

 

(*) Abogada (UBA). Especialista en Seguridad Social y Derechos Humanos. Prosecretaria administrativa en JFSS N° 5. Magíster: Programa de Formación para Aspirantes a Magistrados - Consejo de la Magistratura. Docente en la Facultad de Derecho de la UBA

 

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Fuente: Erreius