No procede el abandono de trabajo si la empleada manifestó su voluntad de continuar con el vínculo

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La Cámara del Trabajo consideró injustificado el despido por abandono de trabajo de una empleada tras comprobar que ella avisó acerca de su enfermedad y que demostró sus deseos de continuar en su puesto una vez recuperada.

En el caso “Teixeira, Graciela Estela c/Alexander Fleming S.A. s/Despido”, la empleada informó sobre una supuesta enfermedad pero, a los pocos días, su empleadora la intimó a que “en el plazo perentorio de 48 se reintegre a su trabajo, bajo apercibimiento de encontrarse incursa en el causal de abandono de trabajo”.

La dependiente recepcionó y contentó dicho emplazamiento negando encontrarse incursa dentro de la situación prevista en el artículo 244 de la Ley de Contrato de Trabajo (LCT) y que sus ausencias hayan sido injustificadas, como lo invocaba la empleadora.

En su misiva explicó que se encontraba afectada psicológicamente por tratar a diario con pacientes oncológicos que luego veía morir, sin perjuicio de que entregó un certificado médico en el que se le diagnosticaba “síndrome febril y broncoespasmos”, estando medicada por su enfermedad de base (asma), de la que la empleadora tenía amplio conocimiento.

Pero la empresa decidió terminar con el vínculo porque la dependiente no se había reintegrado a retomar sus tareas y no justificó sus ausencias por más de diez días, por lo que procedió a despedirla por su exclusiva culpa, por la causal de abandono de trabajo.

La trabajadora se presentó ante los tribunales para reclamar por sus acreencias y el juzgado de primera instancia le dio la razón, por lo que la empleadora apeló la decisión.

La Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo confirmó la resolución. Con los votos de los jueces Víctor Pesino y Miguel Ángel Pirolo, la Sala II entendió que la demandada resolvió disolver el vínculo laboral “por abandono de trabajo”, pero que era una circunstancia que "no se encontraba configurada en las actuaciones".

"Tal como surge del intercambio epistolar, la accionante siempre exteriorizó su voluntad de continuar el vínculo laboral", dijeron los jueces.

Según el Tribunal de Apelaciones, para la configuración de “abandono de trabajo” como causal extintiva sin consecuencias indemnizatorias para el empleador, "más allá del cumplimiento de una exigencia de tipo formal -la intimación previa al obrero a presentarse a trabajar para dar cumplimiento a la obligación principal asumida por este al concretarse el contrato de empleo- deben converger dos elementos: uno de tipo objetivo, que radica en la no concurrencia al trabajo, y otro de tipo subjetivo, representado por la voluntad del empleado de no reintegrarse al empleo".

En ese sentido, los magistrados señalaron que "sobre el primer aspecto condicionante de configuración de abandono de trabajo, es indudable que no existe evidencia objetiva de que Teixeira no haya tenido intención de reintegrarse a su puesto de trabajo", y que "tal como surge del intercambio epistolar -que se encuentra acreditado por la prueba informativa reunida en autos-, la accionante siempre exteriorizó su voluntad de continuar el vínculo laboral".

"Evidencia dicha circunstancia la actitud de la actora frente a las intimaciones cursadas por la demandada a través de las cuales le manifestaba que se encontraba enferma y que no podía concurrir a su lugar de trabajo (...) y ratificó la comunicación de su estado de enfermedad e imposibilidad de concurrir al lugar de trabajo (se le había indicado reposo) conforme certificados médicos acompañados, todo lo cual evidencia que la actora no tenía la intención de disolver el vínculo laboral", manifestaron los jueces.

Es por ello que los magistrados sostuvieron que la decisión resolutoria de la demandada basada en abandono de trabajo careció de justa causa, en la medida que, como se vio, la accionante contestó oportunamente su requerimiento y expresó su voluntad de continuar el vínculo laboral con anterioridad a que se resolviera el contrato.

En el artículo “El abandono de trabajo y el despido por ausencias”, publicado en Erreius Online, Juan Carlos Fernández Madrid explicó que para que exista abandono de servicio, o "abandono-incumplimiento", debe mediar una violación voluntaria e injustificada del trabajador a sus deberes de asistencia y prestación efectiva del trabajo.

No hay "abandono-incumplimiento" si el trabajador adujo un justificativo de su ausencia, o esta resulta explicada y conocida por el empleador. Pero remarcó que el solo hecho de dar "aviso" no exime al trabajador de la acreditación posterior del motivo de la ausencia.

“Para que se configure el abandono de trabajo, debe determinarse que el ánimo del trabajador es el de no reintegrarse a sus tareas, ya que no toda ausencia permite inferir la existencia de ese elemento subjetivo”, explicó.

De ahí que si el trabajador no justifica su ausencia, el empleador está eximido de pagar los salarios correspondientes, pero nunca considerarlo incurso en abandono de trabajo, pues para ello, es necesario que se configure el elemento subjetivo que permita inferir que el ánimo del trabajador es el de no reintegrarse a sus tareas.

Fuente Erreius