Consideran justificado el despido ante la falta de pago de las horas extras

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La Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo hizo lugar a una demanda indemnizatoria interpuesta por un trabajador que se consideró despedido ante la falta de pago de horas extras y días por enfermedad.

En el caso “Laos Ramos, Germán Antonio c/Dixey SA s/despido”, la empresa apeló el fallo de primera instancia que consideró justificada la actitud del actor.

En su agravio, la firma cuestionó el análisis de la prueba realizado por la sentenciante a quo y manifestó que la supuesta injuria en la que el actor fundó su despido fue un retraso en el pago de algunas horas extras y de cuatro días por licencia inculpable, cuyos montos estaban próximos a depositarse.

Para los magistrados, la queja deducida no debía tener favorable acogida porque según la prueba informativa del Correo Oficial, ante las intimaciones efectuadas por el accionante a fin de que le abonaran conceptos salariales no cancelados y horas extras laboradas, la demandada recién procedió a contestarla en forma tardía casi 15 días alegando que depositaría los conceptos reclamados. Pero en esa fecha, ya había recibido la comunicación del despido dispuesto por el trabajador.

“El crédito salarial reviste carácter alimentario y está destinado a satisfacer necesidades básicas de subsistencia, por lo que la falta de pago íntegro y oportuno de la remuneración en la que incurrió la empleadora constituyó un incumplimiento de máxima gravedad configurativo de una injuria que no admitía el mantenimiento del vínculo”, indicaron los camaristas Néstor Rodríguez Brunengo, Luis Catardo y Graciela Carambia.

Desde tal perspectiva, entendieron que la decisión resolutoria adoptada por el accionante se basó en causa legítima por lo que propongo confirmar la sentencia en cuanto hizo lugar al reclamo indemnizatorio pretendido (arts. 245, 232 y 233, LCT).

“La demandada pretende sostener que el actor no logró acreditar tampoco ninguna del resto de las injurias invocadas para colocarse en situación de despido pero, en el punto, su queja tampoco puede prosperar pues sabido es que cuando se invocan varias injurias pretendiendo justificar el "autodespido", basta con la acreditación de una causal que, por su gravedad no consienta la prosecución del vínculo”, enfatizaron los jueces de la sala VII.

En el artículo “El despido indirecto. Injuria suficiente”, publicado en Erreius online, Máximo Martínez Zavalía explica que “el despido indirecto, en términos generales, podría conceptualizarse como la situación de despido en que se coloca el trabajador como consecuencia de la existencia de una injuria laboral (hecho que importe un incumplimiento de los deberes laborales de la contraparte) de magnitud tal que haga imposible la prosecución de la relación laboral. Producida la injuria suficiente, debe, por medio fehaciente, comunicarse al empleador expresando de forma clara y concreta la causa que produce como consecuencia el despido indirecto, causa que luego es invariable, debiendo respetarse dicha causal en lo sucesivo, según lo dispuesto por el artículo 243 de la ley de contrato de trabajo (LCT)”.

“El concepto de injuria es específico del derecho del trabajo, y consiste en un acto contra el derecho de otro. Para que ese obrar contrario a derecho se erija en justa causa de despido, debe asumir cierta magnitud, suficiente para desplazar del primer plano el principio de conservación del contrato que consagra el artículo 10 de la LCT, y su valoración debe realizarse teniendo en cuenta los parámetros de causalidad, proporcionalidad y oportunidad”, agrega el especialista.

En este tipo de casos, la prueba de la causa invocada está, en principio, a cargo del trabajador y, de demostrarse tal situación, generará los mismos derechos indemnizatorios que en el caso del despido directo sin causa: indemnización sustitutiva de preaviso, integración del mes de despido e indemnización por antigüedad; así como también las que correspondan en su caso particular.

“La injuria es un ilícito que puede ser contractual, como en el caso del incumplimiento de las obligaciones de prestación (pago de salario en tiempo y forma) o de conducta (deber de diligencia, buena fe, etc.), o extracontractual, derivado de conductas graves como el acoso moral o la discriminación, que revisten una entidad que genera indemnizaciones por fuera de la LCT”, agrega Martínez Zavalía.

Por eso, la falta de respuesta o la contestación tardía por parte de la empleadora a la requisitoria de regularizar los distintos débitos laborales a su cargo reclamada por telegrama en término y la ausencia de elementos legales que demuestren haberlos abonado justifican en forma más que suficiente el despido indirecto a los términos de los artículos 242 y 246 de la LCT.

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Fuente Erreius