Pasantías: rechazan reclamo tras acreditarse que la tarea contribuía a la formación del reclamante

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La Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo rechazó el reclamo de un pasante que consideró que la figura legal en la que se lo había encuadrado constituía un fraude a la Ley de Contrato de Trabajo (LCT), ya que la demandada pudo acreditar que las tareas que aquel efectuaba eran prácticas educativas de formación profesional, de manera que no existió vínculo laboral alguno.

Tras el rechazo en primera instancia, donde se consideró que no estuvo acreditada la existencia de un contrato de trabajo entre las partes, el actor apeló porque -desde su punto de vista- no se evaluaron adecuadamente las pruebas producidas.

En el caso “Sandoval Ávila, Johnny Rodrigo c/Scorsetti, Daniel Horacio y otros s/Despido”, los jueces Graciela Carambia y Néstor Rodríguez Brunengo explicaron que se evaluaron correctamente todos los elementos fácticos y jurídicos de la causa.

Para los magistrados, luego del análisis de las declaraciones de los testigos, quedó demostrado que las tareas que efectuaba el actor consistían en prácticas educativas de formación profesional, al igual que las de otros alumnos de la Universidad del Salvador en el Instituto Scorsetti.

Además, tuvieron en cuenta que el propio actor había señalado que se inscribió en el programa de posgrado en oftalmología de dicha Universidad, que ofrecía clases teóricas y prácticas, lo que resulta corroborado mediante la documentación que aportara la parte demandada y la información brindada por la Coneau.

En ese sentido, consideraron relevante la resolución de aprobación de la carrera de especialización en oftalmología emitida por la Coneau, donde se hace referencia al Centro Oftalmológico “Dr. Scorsetti” como uno de los ámbitos de práctica de los alumnos. 

Y luego recordaron las tres notas típicas de un contrato de trabajo, que son:

a) Subordinación técnica: el trabajador somete su trabajo a los pareceres y objetivos señalados por el empleador. En este caso, de acuerdo a los testigos, ello no ocurrió.

b) Subordinación económica: pone su fuerza de trabajo a disposición del empleador a cambio de una remuneración, y el producto del trabajo y el riesgo de la empresa son ajenos a él.

c) Subordinación jurídica: es la principal característica para configurar la dependencia y consiste en la posibilidad jurídica del empleador de dirigir en el empleo la conducta del trabajador hacia los objetivos de la empresa, el trabajador está sometido a la autoridad del empleador (facultades de organización, dirección, control y poder disciplinario). Los jueces señalaron que ninguno de estos ingredientes se advirtieron en la vinculación habida entre los litigantes.

En ese sentido, entendieron que todos los elementos de juicio analizados daban cuenta de la inexistencia de una relación de dependencia.

En cuanto a las restantes consideraciones vertidas en el escrito, indicaron que el juzgador no está obligado a ponderar una por una y exhaustivamente todas las argumentaciones y pruebas agregadas a la causa, sino solo aquellas que estimare conducentes para fundar sus conclusiones, ni a analizar todas las cuestiones y argumentos utilizados que -a su juicio- no sean decisivos.

Dado que la apelante no señaló ningún otro elemento de juicio eficaz en aval de la tesitura que defiende, confirmaron el fallo en este sustancial punto.

En el artículo “Pasantías educativas”, publicado en Erreius online, Claudia Álvarez explicó que este sistema “contribuye a que los individuos puedan adquirir habilidades que les posibilitarán estar mejor preparados a efectos de insertarse en el mercado de trabajo”.

Asimismo, les permite corroborar su vocación, conocer y manejar tecnologías actualizadas, y probarse en el desempeño de tareas propias de la profesión elegida.

“El problema se suscita por las permanentes confusiones que genera la delgada línea que diferencia las pasantías de los contratos de trabajo, extremo este que dio lugar a una incorrecta utilización de la figura”, enfatizó.

Para la especialista, “el régimen actual importó un notable avance respecto de las regulaciones anteriores, pues se unificó en un solo cuerpo normativo el sistema de pasantías educativas; se establecieron, de modo más preciso y detallado, los recaudos que debían cumplirse para entrar en este especial régimen de excepción; se acortaron los plazos máximos y la carga horaria; se estipuló expresamente la conversión del contrato de pasantía en un contrato de trabajo por tiempo indeterminado para el caso de que se incumpliera con los recaudos legalmente exigidos; se plasmó igual consideración para aquellos supuestos que generen duda acerca del verdadero vínculo que une a las partes; previsiones muchas de las cuales constituyen ‘mecanismos antifraude’”.

De esta manera, consideró que “deviene esencial no descuidar las funciones de control, ya que estas son las que nos permitirán, en cada caso concreto, desentrañar el real vínculo jurídico que liga a las partes y evitar que se tergiverse el sentido y espíritu de la ley 26.427”

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Fuente Erreius