Deben indemnizar a empleada a la que no le realizaron el examen preocupacional ni controles periódicos

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La Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial, Laboral y de Minería de Neuquén condenó a una ART a indemnizar a una empleada accidentada porque, al no habérsele efectuado los exámenes preocupacionales y de control periódicos permanentes, se generó la presunción de que los daños sufridos por ella fueron producto exclusivo del trabajo.

En el caso “Becerra, Liliana Soledad c/Galeno ART S.A. s/recurso art. 46 Ley 24.557”, el juez de primera instancia rechazó la demanda por enfermedad accidente, alegando que si no hay examen preocupacional agregado, a pesar de las manifestaciones de la reclamante en cuanto a que se lo efectuó al ingresar a su trabajo resultando apta, correspondía primar los términos de la pericia médica y considerar la incapacidad laboral determinada por el perito.

La actora apeló ante la Cámara. Allí, alegó que existió un error por parte del sentenciante a quo en la fijación de los hechos, lo que derivó en conclusiones erróneas.

De acuerdo a la reclamante, ella se dedicaba a la identificación papiloscópica de cadáveres, para lo cual debía transportarlos desde la heladera a la mesa y el peso de las bandejas era aproximadamente de más de 100 kilos, que en tres oportunidades mientras los hacía sintió fuertes tirones en la espalda, la última en agosto de 2007, por lo que en septiembre fue operada y posteriormente se le asignaron tareas administrativas.

Desde su punto de vista, el magistrado no explicó cómo la enfermedad podía ser considerada inculpable, aun cuando solo se analice la lesión debido a la falta de un examen médico preocupacional.

En su defensa, la demandada se trataba de una afección preexistente al hecho de causa constitucional, y que se haya efectuado una intervención quirúrgica no significa que fuera causada o concausada por el trabajo.

Los camaristas Jorge D. Pascuarelli y Marcelo Medori remarcaron que en distintos precedentes similares se sostuvo que “la dinámica de tal actividad no descarta el levantar elementos, realizar movimientos y tensiones repetitivas; no se encuentra cuestionado que tuviera una lumbalgia post esfuerzo, lo que es innecesario aclarar, supone un esfuerzo anterior”.

“La ausencia de exámenes preocupacionales y periódicos generan la presunción de que el daño es producto exclusivo del trabajo, cuando este representa o constituye un riesgo para la salud del trabajador”, agregaron.

“El examen de ingreso procura determinar la aptitud o no del examinado en un momento dado, y con vistas a su ingreso a la empresa, los exámenes periódicos están destinados a efectuar un control de la evolución de su salud, cuando el trabajador se encuentra expuesto a determinados agentes de riesgo, tendiente a verificar la aparición y desarrollo ulterior de enfermedades infecciosas o degenerativas en el transcurso de los años; y que la realización de estos exámenes tiene por objetivo la detección precoz de afecciones producidas por aquellos agentes de riesgo determinados por el Decreto 658/96, a los cuales el trabajador se encuentre expuesto con motivo de sus tareas”, explicaron los jueces.

En este sentido, remarcaron que “la no realización de estos exámenes, más allá del incumplimiento legal pasible de sanciones administrativas, genera consecuencias para la demandada desde el momento en que no puede descartase una relación causal de la dolencia con el trabajo, antes bien, así ha sido determinado por el experto”.

El especialista Roberto G. Vinogradski, en el artículo “Sobre la protección del trabajador antes de la celebración del contrato de trabajo discriminación en el acceso al empleo”, publicado por Erreius, señaló que los exámenes preocupacionales “permiten al futuro empleador saber si un trabajador ingresa con una determinada dolencia que pueda afectar funcional y racionalmente su desempeño”.

“Solo debería orientarse el examen a saber si el trabajo puede dañar la salud de un trabajador o si este tiene aptitud física para determinadas tareas”, agregó.

“Aunque no debería ser la finalidad, estos resultados en el futuro pueden serle de utilidad al empleador para demostrar que el trabajador ingresó con una determinada patología y no la adquirió en el trabajo, tal como lo establece el artículo 6, inciso 3), apartado a), de la ley 24557”, enfatizó Vinogradski.

Y concluyó señalando que “este conocimiento no puede servir al empleador para decidir contratar o no a una persona si la dolencia hallada en nada influye respecto de la actividad que se realizará en la empresa”.

La realización de estos exámenes es obligatoria en todos los casos en que exista exposición a los agentes de riesgo, debiendo efectuarse con las frecuencias y contenidos mínimos indicados por la legislación vigente, incluyendo un examen clínico anual.

La ley también dispone que se efectúen controles periódicos, bajo la responsabilidad del empleador, con el objetivo de detectar precozmente el daño que pudiera haberse generado en relación con los agentes de riesgos en cada actividad.

De esta manera, es posible minimizar los daños causados y se le da al dependiente el servicio médico y de rehabilitación necesarios para que recupere su capacidad laborativa.

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Fuente Erreius