Divorcio conjunto: admiten patrocinio letrado único para ambas partes

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La sala 2 de la Cámara de Apelaciones Civil y Comercial de Morón determinó que, en un juicio de divorcio por presentación conjunta, no es exigible el doble patrocinio letrado si no existen controversias entre las partes, por lo que revocó la resolución de primera instancia que requirió un abogado por cónyuge.

En el caso "M.G. D. y P. V. R. s/ Divorcio por Presentación Conjunta", ambas partes se presentaron con un mismo patrocinio letrado, pero se les exigió que cada parte tenga su propio patrocinio independiente, lo cual fue apelado por el letrado interviniente.

 

La decisión de la Cámara

Los jueces Andrés Cunto y José Luis Gallo remarcaron que “teniendo en cuenta el nuevo diseño del proceso de divorcio, y abordando la cuestión del patrocinio letrado único, autorizada doctrina no ha visto -en principio- objeción desde el punto de vista de la admisibilidad de la petición de divorcio para que con ello se dicte una sentencia que decrete el divorcio y, por qué no, homologue el acuerdo al que se hubiese arribado y, con mucha mayor razón, si no existieren importantes efectos del divorcio que debieran ser regulados por los cónyuges”.

“La cuestión dependerá, indudablemente, de las circunstancias del caso (art. 171 Const. Pcial.) y de la eventual existencia, o no, de intereses contrapuestos (lo que explicitaría la existencia de alguna controversia y, recién entonces, de dos partes enfrentadas), de acuerdo con lo que pueda deducirse de las constancias de la causa”, agregaron.

En el caso, para los magistrados, no se daba ese problema, “desde que los cónyuges que vienen a divorciarse han manifestado, expresamente, en el escrito liminar, que no existen hijos menores de edad hoy en día, ni tampoco bienes inmuebles y que los muebles los han repartido entre ellos”.

 

Paradigma de la pacificación

“Frente a este tipo de situaciones, imponer el desdoblamiento del patrocinio letrado conllevaría mayores gastos en el proceso que, incluso, podrían implicar una limitación en el acceso a la justicia, cuando no existe ningún indicio en la causa de que exista algún tipo de conflicto, o controversia, entre las personas (mayores de edad) que concurren a solicitar la disolución de su vínculo matrimonial, agregaron.

Luego señalaron que “dado que el CCyCN apunta a la resolución pacífica de las cuestiones familiares (arts. 706 y ccdtes. CCyCN) es prácticamente el paradigma de la pacificación el hecho de que dos personas, que tuvieron un vínculo en común, concurran juntas a disolverlo, arreglando sus cuestiones y procurando que ello se de en un marco de armonía y con la menor erogación monetaria posible”.


Sin intereses contrapuestos

En tal contexto, los jueces remarcaron que la función del letrado al que concurran “perfectamente puede avanzar en este proceso, en la medida en que no existieran intereses contrapuestos”.

“Todo ello, claro está, sin perjuicio de los planteos que eventualmente pudiera realizar alguno de los cónyuges si hubieran existido conductas indebidas y, en realidad, concurriera alguna situación de controversia, que -de alguna manera- se hubiera silenciado en el expediente; pero ello es una eventualidad, que no podemos tomar como regla y que, en caso de configurarse, ameritaría los condignos planteamientos por parte de quien se considerara perjudicado”, concluyeron.

De esta manera, revocaron la resolución apelada, dejándose sin efecto la exigencia de que cada cónyuge se presente con un patrocinio letrado diverso.

 

Conocimiento de las partes

En el artículo “La petición de divorcio en el Código Civil y Comercial de la Nación”, publicado en Temas de Derecho de Familia, Sucesiones y Bioética de Erreius, Jorge Kielmanovich entendió que “en cualquier caso, se impone el patrocinio letrado independiente de cada peticionante, por las mismas razones que se le exigió en el caso de los divorcios por presentaciones conjuntas y para el unilateral, pues la exigencia de un verdadero asesoramiento es indispensable para asegurar la defensa en juicio de las partes o peticionantes, a lo que se agrega que reviste particular importancia en los casos en los que están en juego los intereses de los hijos menores de la pareja”.

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Fuente: Erreius