Rechazan incorporar las capturas de pantalla de Whatsapp en un reclamo por compensación económica

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La sala II de la Cámara Civil y Comercial de Morón confirmó una resolución que desestimó el planteo de caducidad de la acción instaurado por el demandado, alegando que el cese de la convivencia ocurrió con anterioridad a la fecha indicada por la accionante.

Los camaristas desestimaron las capturas de mensajes de WhatsApp que el demandado intentó hacer valer como prueba ya que estos deben admitirse solo en los casos en que se trate de cuestiones en las cuales, por alguna razón fundada, no sea posible (o sea muy dificultoso) activar el medio probatorio que corresponda.

En el expediente “P. C. L. c/L. M. G. s/acción compensación económica”, la titular del Juzgado de Familia nro. 8 departamental desestimó el planteo de caducidad instaurado por el demandado, quien luego apeló.

Este se quejó de que se haya rechazado su planteo, insistiendo en el cese de la convivencia se llevó a cabo el mes de Mayo de 2018.

Los jueces enfatizaron que “el art. 525 del CCyCN es claro al indicar que "la acción para reclamar la compensación económica caduca a los seis meses de haberse producido cualquiera de las causas de finalización de la convivencia enumeradas en el artículo 523".

El artículo en cuestión enumera diversas situaciones en que se produce dicha finalización:

a) por la muerte de uno de los convivientes;

b) por la sentencia firme de ausencia con presunción de fallecimiento de uno de los convivientes;

c) por matrimonio o nueva unión convivencial de uno de sus miembros;

d) por el matrimonio de los convivientes;

e) por mutuo acuerdo;

f) por voluntad unilateral de alguno de los convivientes notificada fehacientemente al otro;

g) por el cese de la convivencia mantenida. La interrupción de la convivencia no implica su cese si obedece a motivos laborales u otros similares, siempre que permanezca la voluntad de vida en común.

Luego señalaron que “el hoy demandado, en el expediente por violencia familiar tramitado ante el juzgado de origen (causa J8 - 12728 - 2018) le manifestó, en el mes de Diciembre de 2018, a la psicóloga del tribunal que se hallaba separado de la Sra. P. "hace dos meses".

Ello, agregaron, coincide con lo manifestado por la actora ante la Sede de la UGC N° 5 del Municipio de Morón y con el indicio (art. 163 inc. 5 CPCC), claro, de haber comunicado contemporáneamente, vía Carta Documento, el demandado cuál sería su nuevo domicilio.

Por otro lado, señalaron que el quejoso pretende hacer valer, como prueba del cese de la convivencia, lo plasmado en una conversación vía Whatsapp con la actora pero que se trata de “una vía que no es la idónea”.

En este punto, el demandado había adjuntado un acta notarial, labrada sin intervención de la contraria, en la que se plasmaron ciertos mensajes por Whatsapp, que el propio demandado iba exhibiendo al notario.

Viene cierto que, en algunas ocasiones y en el ámbito de los procesos de familia, pueden flexibilizarse las reglas probatorias, en los términos del art. 710 del CCyCN”, indicaron los jueces y agregaron que “ello no puede implicar sustituir el medio probatorio idóneo y, de este modo, eludir las posibilidades de contralor de la otra parte”.

Si aquí pretendía utilizarse un documento electrónico (y los mensajes de Whatsapp lo son) debía acudirse al medio probatorio específico: el aporte documental a este proceso y, en su caso, la pericial o el reconocimiento judicial del aparato respectivo, agregaron.

Y señalaron que “es cierto que, en determinadas ocasiones, se ha admitido el uso de capturas de pantalla de conversaciones de Whatsapp pero, ello debe ser así en la medida en que se trate de cuestiones en las cuales, por alguna razón fundada, no sea posible (o sea muy dificultoso) activar el medio probatorio que corresponda”.

De este modo, si bien no podían descreer del acta notarial, “se violenta el principio de especificidad de los medios de prueba y, por esta vía, se condicionan las posibilidades de defensa de la contraparte, aportando una visión parcializada (y semi dirigida por una de las partes) de la conversación que se pretende documentar”.

No se observan razones de peso que hubiera ameritado acudir al acta notarial en lugar de, por ejemplo, al reconocimiento judicial, donde la contraria sí podía haberse defendido  o lo mismo si hubiera activado el medio pericial”, agregaron.

En cuanto al contenido, señalaron que “el mensaje en cuestión (del día 7 de mayo de 2018) no es concluyente por cuanto, como bien lo señala la jueza de la instancia previa, días después (el 19 de Mayo) surge otro mensaje de la actora afirmando que no tenía voluntad de separarse ("no me quiero separar", textual)”.

Además, este tipo de elementos no debería ser el único a tener en cuenta, sino que resulta necesario analizarlo en el contexto probatorio global”, remarcaron.

En ese, debe prevalecer, por sobre las erráticas afirmaciones plasmadas en una conversación de Whatsapp (que ni siquiera tenemos íntegra, ni correctamente acompañadas), las explícitas menciones efectuadas por el demandado, reconociendo la separación en época cercana al mes de Octubre de 2018 (Teoría de los Actos propios), coincidentes incluso con las expuestas por la propia actora”, concluyeron los jueces Roberto Jordá y José Luis Gallo al confirmar lo decidido en primera instancia.

En el artículo “Whatsapp y el proceso judicial: las capturas de pantalla como prueba en las controversias familiares”, publicado en Temas de Derecho Procesal, Gabriel Quadri explica que “los mensajes de WhatsApp (al igual que los de telegram y aplicaciones afines) integran -junto al mail y demás similares- la categoría genérica mensaje de datos, cuyos integrantes tienen por denominador común el hecho de que en ellos información es originada, enviada, recibida, archivada o comunicada por medios electrónicos, ópticos o similares”.

Es perfectamente posible (y esperable) que se pretenda utilizar este tipo de mensajes como prueba en el proceso”, agregó.

El ofrecimiento de este tipo de mensajes puede generar situaciones singulares desde el ángulo probatorio.

En este punto dijo que lo fundamentales que “el smartphone o dispositivo que contenga el chat no pueda ser manipulado, garantizando así su autenticidad, resultando imprescindible que la cadena de custodia no se vea afectada”.

Pero remarcó que “no bastará solo el aporte del documento: el oferente del mensaje debe valerse de los medios apropiados para certificar no solo su autenticidad sino también la autoría del mensaje para lo cual es fundamental corroborar la titularidad del número del celular”.

En cuanto a las capturas de pantalla, agregó que sirven para mostrar una determinada información (imágenes) a un usuario (humano o no, pues algunos animales también suelen quedar gustosos observando pantallas).

Pero alertó que “no es lo mismo que se esté discutiendo la división de un cuantioso patrimonio conyugal, que aquellos casos en los que se pide, con urgencia, el pago de alimentos o en donde sea necesario determinar cuestiones vinculadas con el cuidado parental, o la violencia intrafamiliar”.

No es lo mismo, tampoco, la discusión que puede entablarse de acuerdo con el contexto socioeconómico del que provengan las partes”, añadió.

En su caso, no debería perderse de vista -para dirimir estas cuestiones- el reparto de cargas probatorias del artículo 710 del CCyCo.

Además de un (bien entendido) principio de colaboración procesal (ínsito en el de buena fe -art. 706, CCyCo.-) con lo cual, quien venga a discutir la autenticidad, debería poner todo el esfuerzo de su parte (si está en mejores condiciones de producir la prueba) para que la cuestión se dilucide de manera célere y con toda la información necesaria”, enfatizó el experto.

Luego, por cierto, surgirá la necesidad de escuchar, a su respecto, a la contraparte, que podrá asumir diversas posiciones en cuanto al intercambio de mensajes documentado en la imagen obtenida mediante la captura”, concluyó.

Fuente: Erreius