Fijan aumento extraordinario de cuota alimentaria por el viaje de egresados de la menor

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En un proceso de ejecución de alimentos, la sala H de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil resolvió que el costo correspondiente al viaje de egresados por finalización de la escuela secundaria de la hija encuadra dentro de la noción conceptual de alimentos extraordinarios, por lo que debe ser afrontada por ambos progenitores.

En este caso, las partes fijaron como alimentos definitivos a favor de la menor y que estuviera a cargo del padre, el pago total de la cuota mensual y matrícula del establecimiento educativo al que ella concurría. Asimismo, aquel también afrontaría el gasto del uniforme y útiles que demanden los estudios escolares al comienzo de cada año lectivo.
 
El hombre también asumió como gasto extraordinario el pago de una de las actividades extra-programáticas que realiza el colegio durante el año y se estipuló adicionalmente una cuota mensual de $15.000.
 
Luego, la madre de la menor reclamó que su ex pareja asuma el costo del viaje de egresados de su hija a realizar en quinto año del secundario a la Ciudad de Porto Alegre, Brasil. Fundó su reclamo en que dicho viaje se trata una actividad extra programática que realiza el colegio al que concurre la adolescente, por lo que el demandado se encuentra obligado a soportarlo en forma exclusiva de conformidad con los términos del citado acuerdo. 
 
La magistrada de grado encuadró el planteo dentro de la cuota alimentaria extraordinaria, razón por la cual el demandado debía abonar el 50% del gasto del viaje de egresados de su hija.
 
El hombre se agravió porque, desde su punto de vista, la jueza de primera instancia se contradijo al admitir el planteo puesto que, por un lado consideró que los alimentos extraordinarios responden a necesidades impostergables y luego de ello, encuadró el planteo en dicho instituto.
 
Al analizar el expediente “N., G. A. s/ejecución de alimentos – incidente”, los camaristas José Fajre, Liliana E. Abreut de Begher y Claudio M. Kiper explicaron que “la cuota alimentaria se fija para atender a las necesidades ordinarias de la vida, es decir a las que se suceden regularmente de acuerdo a las circunstancias del alimentado al momento de fijarla”.
 
“Sin embargo, en el curso de la vida, pueden subvenir necesidades que no aparecen cubiertas por la cuota ordinaria, por cuanto no fueron previstas al momento de establecerla. Basado en ello, se considera procedente, reclamar una cuota extraordinaria de alimentos para enfrentar dichas necesidades sobrevinientes”, agregaron.
 
Desde ese punto de vista, enfatizaron que “la cuota extraordinaria se halla destinada a satisfacer en forma concreta determinadas necesidades del alimentado originadas en gastos imprevistos y también aquellos que fueran previsibles, pero que no acostumbran a suceder asiduamente”.
 
Por ese motivo, teniendo en cuenta la edad de la niña y la naturaleza del reclamo, consideraron que “el costo correspondiente al viaje de egresados por finalización de la escuela secundaria, encuadra dentro de la noción conceptual de alimentos extraordinarios, debiendo ser afrontado por ambos progenitores”. Así, mantuvieron la decisión de primera instancia.
 
En el artículo “Algunos aspectos de la cuota alimentaria en la actualidad”, publicado en Erreius on line, Marina Crespín explica que “ambos progenitores tienen la obligación y el derecho de criar a sus hijos, alimentarlos y educarlos conforme su condición y fortuna, aunque el cuidado personal esté a cargo de uno de ellos”.
 
La finalidad de la obligación alimentaria consiste en satisfacer las necesidades materiales y espirituales de los alimentados, y cuando se trata de los correspondientes a los hijos menores pesa sobre ambos progenitores, atendiendo a su condición y fortuna, y es en ese sentido que deben estimarse las posibilidades económicas.
 
En otro punto, explica que los presupuestos de admisibilidad para modificar la cuota alimentaria fijada por sentencia o por convenio, “están dados por la variación de las circunstancias de hecho consideradas al establecerla, ya sea por el incremento de la fortuna o de las posibilidades económicas del deudor, o por el aumento de las necesidades del acreedor a cuya satisfacción integral debe tender la cuota”.
 
En este último caso, la factibilidad del aumento pretendido y sus concretos alcances deben guardar relación con la disponibilidad potencial de recursos por parte del obligado.
 
“Lógicamente, a medida que crecen, aumentan en los hijos sus necesidades en materia de alimentación, educación, vestimenta, salud, esparcimiento y vida en relación, con el consiguiente incremento de los costos. Ello también autoriza el incremento de la cuota fijada”, explicó.
 
En este sentido el artículo 659 del CCyCo. establece que el contenido de la obligación alimentaria de los padres respecto de sus hijos menores comprende la satisfacción de las necesidades de estos en cuanto a la manutención, educación, esparcimiento, vestimenta, habitación, asistencia y gastos por enfermedad y los gastos necesarios para adquirir una profesión u oficio. 
 
Y concluye señalando que “el crecimiento del menor trae aparejado el paralelo incremento de las erogaciones destinadas a la cobertura de sus necesidades: aparecen nuevas y crecientes inquietudes educativas y culturales; a lo que se le suma una mayor vida propia respecto de la de sus progenitores; todo lo cual hace más onerosa su manutención”.
 
Acceda al fallo aquí.
 
Fuente: Erreius