Accidentes de tránsito: ¿No evitar el resultado equivale a causarlo?

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Por GABRIELA NIETO(*)

DELITOS EN EL TRÁNSITO: ¿ES POSIBLE FUNDAR UNA POSICIÓN DE GARANTE POR INJERENCIA CUANDO LA CONDUCTA PRECEDENTE SE MANTUVO DENTRO DEL RIESGO PERMITIDO?

I - INTRODUCCIÓN

Un caso paradigmático en la dogmática de los delitos impropios de omisión es el del causante de un accidente de tránsito que podría ser considerado responsable de homicidio (doloso o imprudente) por omisión si con posterioridad al accidente no realiza una acción de salvamento de la víctima, ya que se lo considera garante por su actuación precedente (injerencia).

El presente trabajo tiene por objeto analizar el supuesto de tráfico vial mencionado y si es posible sostener una posición de garante, pero respecto de quien omite dolosamente realizar el salvamento de la víctima en aquellos casos en los que su conducta precedente se mantuvo dentro del riesgo permitido o de lo socialmente adecuado y, en consecuencia, si corresponde -o no- formular una imputación de un delito doloso de comisión por omisión.

II - BREVE REFERENCIA A LA CONFIGURACIÓN DE LOS DELITOS IMPROPIOS DE OMISIÓN

Los delitos impropios de omisión, en principio, no se encuentran tipificados, sino que se entiende que subyacen a los tipos comisivos de resultado, ya que, si bien estos prohíben un determinado hacer, es posible considerar que ciertas omisiones evidencian un contenido de injusto equivalente al del hacer positivo. En términos simples, no evitar el resultado equivale a causarlo. Por tal razón, la omisión es tratada conforme a un tipo penal que, en apariencia, sería comisivo en función del verbo típico utilizado.

La equiparación referida es posible únicamente si el autor se encuentra en posición de garante por cuanto le asiste el deber -derivado del dominio de una fuente de peligro o el deber de protección de un bien jurídico- de evitar la producción de un resultado que lesione o ponga en peligro determinado bien jurídico. En resumidas cuentas, el delito de omisión impropia se caracteriza por la infracción de un mandato de evitar el resultado por el deber de garante, ya que solo la omisión del garante reúne todos los requisitos del tipo comisivo.

El presente no pretende ser un análisis de todas las aristas planteadas en la doctrina sobre los delitos impropios de omisión, ya que se ha formulado una serie de cuestionamientos respecto de la equiparación entre omisiones y comisiones, fundamentalmente en punto a la inconstitucionalidad de tal equivalencia (por una presunta afectación al principio de legalidad), sobre lo que no coincido. En este aspecto, considero que lo relevante radica en determinar si se produjo la lesión a un bien jurídico contenido en el tipo penal y no si esa lesión fue como consecuencia de una omisión o de una conducta comisiva, ya que, en definitiva, omisión y comisión son formas que puede asumir en su exteriorización la conducta humana.

Al respecto, Otto bien aclara que nadie espera que los ordenamientos jurídicos conjuren todos los peligros posibles, pues deben dejar un margen de acción al individuo (principio de autorresponsabilidad), de modo que el reverso del principio de autorresponsabilidad es que ese mismo ordenamiento “no puede contentarse con la prohibición de dañar a otros mediante una comisión positiva determinada”. En esa misma línea, Lerman sostiene que “el derecho penal no puede limitarse a la formulación de normas ideales que describan perfectamente movimientos prohibidos o mandados”; por tanto, se debe recurrir a sus resultados y aceptarse que a la descripción legal que prohíbe un movimiento le subyace una omisión, y a la inversa.

Teniendo en cuenta que, quizás, el punto más álgido de la discusión se enfoque en cuál es el criterio rector a la hora de delimitar de manera general la posición de garante, tal habrá de ser el desarrollo de esta presentación.

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(*) Abogada (UCA). Maestranda de la Maestría en Derecho Penal de la Universidad de San Andrés. Secretaria del Juzgado Nacional en lo Penal Económico N° 11. Profesora adjunta de la materia “Seminario de Derecho Tributario” (Facultad de Derecho - UCA)

Fuente: Erreius