Criptomonedas y criminalidad

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Por Carolina A. Vanella (*)

LOS AVATARES DEL NEGOCIO CON CRIPTOMONEDAS Y EL PELIGRO DE ESTAFA

Nota a fallo
I - El fallo en cuestión

El pasado 2 de junio, la Sala V de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional, integrada por los doctores Hernán Martín López y Ricardo Matías Pinto, resolvió confirmar la decisión apelada por el querellante, mediante la cual se dispuso sobreseer al imputado en orden al delito de estafa [conf. art. 336, inc. 3), CPPN).

II - El hecho denunciado

El 17 de abril de 2019, quien se constituyera en querellante, denunció que el imputado -con quien tenía vínculo social- le comentó acerca de un negocio de criptomonedas. Le mencionó, además, que conocía a una persona que se dedicaba a hacer trading, quien le ofrecía una rentabilidad bimestral. Señaló también que el imputado le propuso participar del negocio de la compra de bitcoins por tratarse de un buen momento para invertir en esa criptomoneda. El querellante dijo haber aportado al negocio dólares estadounidenses en varias ocasiones. Por la denuncia efectuada, el querellante destacó que el imputado le explicó que el negocio no era riesgoso y que, en definitiva, él respondería ante cualquier contingencia. En base a esto, el querellante ingresó en el negocio de bitcoins.

Asimismo, el denunciante reveló que, pese a todas las inversiones realizadas, el imputado no le devolvió la rentabilidad pactada, razón por la cual la deuda acumulada ascendía a la cantidad de U$D 86.800. No obstante, el querellante expresó que siguió invirtiendo dinero hasta que el 11 de febrero de 2019 y que, tras las numerosas excusas del imputado para pagarle, no tuvo más contacto con aquel.

III - Los agravios del apelante

Por el recurso interpuesto, el querellante sostuvo que la resolución apelada resulta prematura por considerar necesario profundizar la investigación. Por otro lado, en lo sustancial, argumentó que la valoración efectuada por el Juzgado de Grado fue errónea. En tal sentido, alegó que su conducta no fue libre ni voluntaria. Bajo esa tesitura, refirió que la decisión de participar del negocio estuvo viciada por el error provocado por el imputado, quien le propuso un negocio que, de antemano, sabía que no iba a realizar. Hizo hincapié en que la inversión dineraria fue una excusa para desapoderarlo de ese bien.

IV - Los argumentos de la Alzada

Por las consideraciones que precedieron al fallo en cuestión, el Tribunal de Segunda Instancia sostuvo que en el caso “…no se vislumbra la existencia de un ardid o engaño para inducir al querellante a error y lograr así una disposición patrimonial perjudicial de su parte, máxime si se tiene en cuenta el riesgo propio de las actividades comerciales que las partes emprendieron”.

Para resolver de esa forma, la Alzada valoró ciertas circunstancias que, a su criterio, impidieron admitir el engaño invocado por el querellante. Los señores jueces de Cámara repararon en que el querellante pudo conocer con quién operaría. Destacaron, además, que las transacciones denunciadas no fueron detectadas y que el imputado figuraba inscripto en, al menos, dos plataformas de intercambio de criptomonedas. De esos registros surgía también que el imputado habría operado 14 veces con criptomonedas, lo cual -a consideración de la Alzada- daba sustento al tipo de transacciones que desde el comienzo dijo manejar.

En base a los elementos probatorios mencionados, los magistrados descartaron la artimaña denunciada y, en consonancia con los argumentos de la señora jueza de grado, tuvieron en cuenta que el querellante reconoció que si bien “no le convencían” las excusas del imputado para no pagarle el dinero que habían convenido, “se siguió moviendo para conseguirle inversores”.

En virtud de los dichos del querellante, lo cual encuentra respaldo en los chats por él aportados, el Tribunal de Alzada expresó que “…no se aprecia en el caso un supuesto con aristas delictivas (…) sino una inversión de alto riesgo dado por su carácter virtual y la falta de regulación legal”.

Sobre el punto, los señores jueces de Cámara sostuvieron que la injerencia del querellante en las transacciones cuestionadas impide ahora considerar que hubiera sido engañado, en tanto y en cuanto pudo haber conocido de antemano los avatares del negocio debido a su condición de abogado, lo cual, en principio, también excluiría la tipicidad.

Concluyó el Tribunal que se trató de un actuar voluntario guiado por la ganancia del negocio que, como se dijo, impidió considerarla fraudulenta. En virtud de todo lo expuesto, la Sala V de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional resolvió confirmar el auto de sobreseimiento del imputado en relación al delito de estafa por la inversión pactada en criptomonedas.

V - Los “avatares del negocio”

Me pregunto cuál es el alcance que por el fallo se interpretó al referirse a “los avatares del negocio con criptomonedas”.

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(*) Secretaria de la Sala “A” de la Cámara de Apelaciones en lo Penal Económico de la Capital Federal.

Fuente: Erreius