Confirman procesamiento de una mujer y su pareja por ejercer violencia contra sus hijos menores

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La Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional confirmó el procesamiento de una mujer y su pareja por ejercer violencia sistemática contra sus hijos menores, causándoles lesiones leves.

En la causa "C. O., S. y otra s/Procesamiento", el expediente se inició cuando una tía de los menores, tras conversar con sus sobrinos, denunció ante la Oficina de Violencia Doméstica (OVD) que su hermana y su pareja los golpeaban a los niños con distintos objetos como mangueras y correas y que, en otra oportunidad, requirieron la internación de la beba de un mes que se había caído.

Además, uno de los niños le había dicho que le quedaron marcas moradas alrededor del cuello, las que no pudieron ser corroboradas al momento de ser efectuada la denuncia, por el paso del tiempo.

También indicó que, en una oportunidad, debido a que el hombre (padrastro de los dos niños mayores) habría querido mirar deportes en la televisión que ellos estaban utilizando, su madre los golpeó con una correa.

Y que, en otra ocasión, cuando uno de los menores se encontraba solo con su padrastro en la vivienda, este último se habría enojado y le habría arrojado un mate quemándole el brazo.

Por último, la denunciante expuso que había presenciado varias situaciones de violencia en las que su hermana había golpeado a los menores con cables y cintos, y que cuando ella intervenía para protegerlos, aquella le respondía que no se metiera porque ella era la madre. Esta situación provocó un distanciamiento entre la denunciante y la denunciada.

La jueza interviniente en la denuncia procesó a la pareja. A la madre, por el delito de lesiones leves, agravadas por haber sido cometidas contra sus descendientes, reiteradas en un número indeterminado de oportunidades y al hombre, por el de lesiones leves, agravadas por haber sido cometidas en un contexto de violencia de género e intrafamiliar, todas aquellas reiteradas.

Al analizar el expediente tras la apelación por parte de la pareja procesada, los camaristas explicaron que “los sucesos serán evaluados de forma global y contenidos en un contexto crónico de violencia que se habría sostenido en el tiempo y en el que habrían estado inmerso los niños”.

Y remarcaron que “el relato de las víctimas en este tipo de casos es trascendental por el ámbito privado en el que se desarrollan y ante la dificultad de recabar prueba directa; más aún en el particular teniendo en cuenta que son menores de edad y, por ello, de mayor vulnerabilidad”.

En ese marco, los jueces sostuvieron que el relato de los menores, "lejos de presentarse como un elemento de convicción aislado, encuentran respaldo en otros datos objetivos que permiten avanzar con el reproche", ya que "son reveladores de las conductas violentas que padecían sus dichos expuestos en el marco de las entrevistas realizadas en los términos del artículo 250 bis del Código Procesal Penal de la Nación".

Además, tuvieron en cuenta que la posibilidad de requerir auxilio se veía impedida por cuanto su progenitora y su pareja -ambos convivientes con los niños- serían quienes habrían comprometido su integridad física.

Para los camaristas, "no se pueden ignorar las especialísimas circunstancias del caso y la vulnerabilidad de los menores en función de que su propia progenitora sería la perpetradora de los maltratos junto a su pareja", por lo que no se puede conceder el pedido de la defensa de revocar el procesamiento de los imputados.

De todo lo expuesto, "se verifican datos positivos que sustentan el reproche dirigido a C. O. y N. S., pues lejos estamos del estado de certeza negativa que lo autorizaría un sobreseimiento como propugna la defensa, por el contrario, el cuadro incriminante configurado es de entidad suficiente para justificar un posible debate durante el que cada elemento convictivo aportado al legajo podrá ser examinado con seriedad, profundidad y la secuencia necesaria en el debate", agregaron los magistrados.

La profesional interviniente del Cuerpo Médico Forense concluyó que los niños “[estaban] psicológcamente lúcidos, orientados en tiempo y espacio (…) concomitantemente ambos niños refirieron haber sido objeto y testigos de malos tratos físicos señalando, particularmente, a la persona involucrada, refiriéndose a la figura de su progenitora".

Consecuentemente al solicitarles mayores detalles respecto de la modalidad vincular con los referentes afectivos de su entorno familiar, los niños refirieron haber presenciado interacciones de connotación violenta entre su padrastro y su madre y manifestaron su deseo de convivir con su tía R. N.

A propósito de la totalidad de los episodios sufridos, uno de los niños verbalizó, como repercusión emocional asociada, sentimientos de tristeza y de angustia observándose un acentuado malestar psíquico.

En ese contexto, el equipo interdisciplinario de la Oficina de Violencia Doméstica calificó la situación como de riesgo “alto”, tomando como indicadores: en función del tenor y naturaleza física, psicológica, ambiental y sexual de los hechos, la etapa evolutiva de los menores y su relación afectiva con los agresores, las implicancias intrapsíquicas propias de la situación y la ausencia de un abordaje psicoterapéutico, las potenciales derivaciones de violencia en las distintas áreas de su desarrollo, las situaciones de violencia de género de las que resultaría víctima la denunciada por parte de la pareja actual conviviente y la disparidad de poder que existiría, entre otros.

Si bien la defensa intentó desacreditar aquella experticia en función de que estaría basada únicamente en la versión de la tía de los niños, “lo cierto es que esos informes se formulan atendiendo a una estimación del peligro que pudiera afectar a las víctimas, efectuada por un cuerpo interdisciplinario creado para analizar precisamente esos aspectos, por lo que no debe ser desestimada al menos como un elemento indiciario”, señalaron los camaristas.

Por ese motivo, confirmaron el procesamiento y ordenaron a la jueza de grado tomar una decisión respecto a la convivencia de los menores con los imputados y llamar a prestar declaración a las maestras que vieron los moretones de los menores.

Suscripción familia

Fuente: Erreius