Dejan sin efecto una resolución que otorgó al padre el cuidado personal de su hija de tres años

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La sala I de la Cámara Civil y Comercial de Salta dejó sin efecto una resolución que había otorgado al padre el cuidado personal de su hija de tres años

En el caso G., H. R. E. c/ R., L. C. s/ Régimen de comunicación y cuidado personal, el juez de primera instancia modificó el régimen de cuidado personal de la niña y se lo otorgó en forma unilateral a su progenitor.

La mujer apeló, sostuvo que el fallo recurrido “carece de todo sustento, tanto fáctico como jurídico, y vulnera el interés superior de la menor” y negó haber obstruido la comunicación paterno-filial.

Y solicitó que “se deje sin efecto la modificación de la modalidad del cuidado personal de la niña y manteniendo el cuidado personal compartido con la modalidad indistinta y residencia principal de la menor en el domicilio materno”.

Asimismo, pidió que “se realicen pericias psicológicas y psiquiátricas a ambas partes e informes ambientales de ambos domicilios, previo a resolver si resulta beneficiosa o no la modificación del cuidado personal”.

En tanto, el padre de la menor sostuvo que era notoria la reticencia de la demandada a permitir una comunicación fluida de la niña con él, ya que se valía no solo de diversas presentaciones, sino de la formulación de denuncias falsas que exponen sus verdaderas pretensiones.

En su dictamen, la Asesora de Incapaces entendió que correspondía “hacer lugar al recurso de apelación, en miras a proteger la vida, integridad y centro de vida de la niña, sin dejar de lado la obligación materna de propender a que su hija mantenga vínculos fuertes y sanos con su progenitor no conviviente”.

Los jueces Ricardo Casali Rey y Gonzalo Mariño advirtieron que "más allá de los conflictos entre los progenitores, debe ponerse el acento en las necesidades e intereses de los niños, consagrando la responsabilidad de ambos padres en su cuidado y crianza, eliminando la prioridad de uno sobre otro y creando un espacio gratificante entre los padres y ellos, más allá de la convivencia".

Para los magistrados, la situación requiere de la "especial colaboración de los progenitores para no dañar la salud emocional y psíquica de los hijos, porque el contacto con ambos es medular para su desarrollo" y que es necesario "procurar un régimen que permita a los niños o adolescentes establecer y mantener una adecuada comunicación con sus progenitores no convivientes, recayendo sobre ambos progenitores el deber de desempeñar responsablemente la parentalidad, velando por el efectivo cuidado, desarrollo y educación integral de sus hijos”.

Los jueces señalaron, asimismo, la necesidad de respetar el centro de vida del menor, "entendido como el lugar donde el niño hubiese transcurrido en condiciones legítimas la mayor parte de su existencia”, y que “toda modificación en las condiciones de vida de un niño, cuando de tenencia se trata, debe encontrar su justificación en la falta de idoneidad de quien la ejerce, o bien cuando la convivencia con uno de ellos consulta su mejor interés y resulta más beneficioso para el menor”.

Igualmente es menester recordar al actor que le asiste el derecho-deber de colaboración con la progenitora que ejerce la custodia directa de su hija, siendo de vital importancia el establecimiento de una sana comunicación con aquélla a fin de efectivizar tales mandatos, teniendo presente que ello redunda en beneficio del superior interés de su hija menor de edad”, concluyeron los magistrados.

En el artículo El cuidado personal de hijos y la tendencia a la coparentalidad, publicado en Temas de Derecho de Familia, Sucesiones y Bioética, María C. Pistoia explica que “la legislación vigente reconoce dos modalidades en los supuestos en los que los progenitores no conviven. Una de ellas es la modalidad unilateral y la otra es la conjunta, la que puede ejercerse de manera alternada o indistinta”.

La primera variante es cuando el cuidado personal es ejercido por uno de los progenitores, quien debe asegurarle al otro el fluido contacto y comunicación con el hijo, derecho-deber enunciado expresamente en el artículo 653 del Código Civil y Comercial de la Nación. La segunda clase se lleva a cabo cuando ambos progenitores ejercen contemporáneamente el cuidado personal del hijo”, destacó. 

Y remarcó que “la normativa vigente permite adecuar la modalidad del cuidado personal considerando cada situación en particular, los progenitores pueden acordar una de ellas, siempre priorizando el interés superior de los hijos en común. Los padres, frente a la separación o divorcio, son quienes deben garantizar que los niños conserven su estándar de vida o lo mejoren, el libre ejercicio de sus derechos y evitar que se encuentren en medio de una situación conflictiva, muchas veces como trofeo de batallas entre los adultos”. 

El cuidado personal de hijos es una derivación de la responsabilidad parental (ex patria potestad). Cuando sus progenitores se encuentran separados y no acuerden acerca de la modalidad, se debe resolver aplicando las disposiciones legales, especialmente las contenidas en el Código Civil y Comercial de la Nación, a cada caso en particular, haciendo prevalecer el cuidado personal compartido de ejercicio indistinto”, agregó.

Esta figura jurídica debe considerarse en cada situación específica, ya que cada organización familiar puede ser parecida, pero no idéntica a otras.

Luego explicó que, en esta materia, se debe valorar la idoneidad de los adultos (progenitores), pero especialmente el interés superior del niño, niña y/o adolescente.

Por último, destacó que “existe desde las últimas décadas una tendencia a la coparentalidad, entendida como una dinámica vincular entre los padres separados y sus hijos que persigue mantener las responsabilidades parentales en cabeza de ambos adultos. Y la coparentalidad concebida como el acuerdo de dos personas que sin tener un vínculo amoroso o de pareja, deciden tener un hijo en común, compartiendo la crianza del mismo, ejerciendo sus derechos como progenitores y asumiendo también las obligaciones en calidad de tales”.

Fuente: Erreius