Ordenan cuidado compartido indistinto de los hijos y revinculación progresiva con el padre

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La Cámara Civil y Comercial de Dolores confirmó una sentencia que ordenó el cuidado personal compartido bajo la modalidad indistinta de los hijos menores y la modificó en relación con el régimen de comunicación a favor del progenitor que funcionará de forma progresiva y en la medida en que ambos padres efectúen terapia psicológica de orientación.

En el caso "C., M. c/B., N. s/tenencia de hijos y régimen de visitas", la jueza de primera instancia dispuso el cuidado personal compartido bajo la modalidad indistinta de los menores M. E., L. A., D. S. y B. A. C. B., y fijó la residencia de manera principal en el domicilio materno.

Asimismo ordenó la revinculación entre los niños y su progenitor por intermedio de los profesionales del Servicio Local de Promoción y Protección de los Derechos del NNyA de la ciudad de Pinamar tendiente a proporcionar las condiciones que permitan restablecer el vínculo.

Dispuso además que ambos progenitores continúen o inicien, en su caso, sus espacios terapéuticos individuales a los fines de superar, lo que denomina como "graves desencuentros" que perjudican el desarrollo de sus hijos menores de edad y los profesionales deberán informar a mensualmente la asistencia y realizar el informe pertinente.

El padre apeló porque sostuvo que la demandada es la responsable del alejamiento de sus hijos gracias a una "falsa denuncia", que cumplió siempre con las mandas judiciales, por lo que no cabía señalarlo como conflictivo y remarcó que los niños eran manipulados por su progenitora.

Luego denunció que la sentencia es poco clara e imprecisa y solicitó que la Cámara establezca detalles y modalidades para el cumplimiento de la misma.

La progenitora, por su parte, afirmó que la conflictividad fue generada por el progenitor y sostuvo que la jueza no expuso adecuadamente los hechos de abuso ventilados en la causa penal, y que se omitió aclarar el contexto de los dichos de su hija D. S.

Aseveró que el progenitor ejerce violencia sobre los niños, por lo que requirió que el cuidado sea unilateral, pues enfatizó que los niños no quieren ver al padre.

Expresó que no consintió el contacto paterno-filial que según la jueza interviniente se habría acordado en audiencia, por lo que requirió que se revoque la sentencia, se fije el cuidado unilateral y se suspenda todo contacto con el progenitor.

Los jueces María R. Dabadie y Mauricio Janka destacaron que en estos procesos se debe tener en cuenta el interés superior de esas personas (art. 706, inc. c, CCyCN).

“La ley de protección integral de los NNyA establece que, por esa expresión se debe entender 'la máxima satisfacción, integral y simultánea de los derechos y garantías reconocidos' en la norma”, agregaron.

En ese punto, se debe respetar: a- Su condición de sujeto de derecho; b- El derecho de las niñas, niños y adolescentes a ser oídos y que su opinión sea tenida en cuenta; c- El respeto al pleno desarrollo personal de sus derechos en su medio familiar, social y cultural; d- Su edad, grado de madurez, capacidad de discernimiento y demás condiciones personales; e- El equilibrio entre los derechos y garantías de las niñas, niños y adolescentes y las exigencias del bien común; f- Su centro de vida.

Y deja aclarado que, cuando exista conflicto entre los derechos e intereses de las NNyA frente a otros derechos e intereses igualmente legítimos, prevalecerán los primeros (art. 3, Ley 26.061).

En cuanto al cuidado personal, destacaron que los niños han estado de hecho viviendo prácticamente bajo un régimen de cuidado unilateral por parte de la progenitora, teniendo aislados contactos con el progenitor, asistidos por terceros.

Luego consideraron que la causa ha tenido inicio en el año 2012, que hubo multiplicidad de intervenciones, vaivenes vividos, avances y retrocesos, sumado a las importantes modificaciones que en materia del cuidado personal de los hijos se han incorporado a través de la sanción del Código Civil y Comercial de la Nación, se imponía trazar algunas líneas de lectura fundamental para ambos progenitores.

“La noción de coparentalidad responde a un sistema familiar democrático en el que cada uno de sus miembros ejerce su rol sobre la base de la igualdad y el respeto recíproco. Y lo más importante es que padres y madres deben aceptar que la ley no asigna preferencias para el cumplimiento de las funciones parentales por razones de género; atrás quedaron los padres con derechos sobre sus hijos, victoriosos sobre los otros, que solo parecen tener obligaciones”, agregaron.

“No es una cuestión que se limita al cambio terminológico y que suena a juego de palabras (antes tenencia, ahora cuidado personal), los progenitores tienen el deber -prácticamente inexcusable- de orientar a sus hijos a la autonomía y propender a liberarlos de sus conflictos maritales o de pareja; el mensaje es claro, los NNyA deben quedar afuera de esa conflictividad”, remarcaron.

E insistieron que el cuidado personal puede adquirir distintas modalidades cuando los padres no conviven, unipersonal -pretendido por la progenitora- o compartido (art. 649 del CCyCN).

“Con ese piso de marcha es que a pedido de uno o ambos progenitores o de oficio, el juez debe otorgar, como primera alternativa, el cuidado compartido de los hijos con la modalidad indistinta -como ha sido receptado en la sentencia cuestionada-, excepto que no sea posible o resulte perjudicial para los menores".

Es decir que frente al desacuerdo e intentando dejar ya atrás las peleas pasadas y luchas sin un sentido propio para la causa, porque aquí, por los intereses superiores que se deben preservar, no se va a presentar frente a los niños y adolescentes involucrados un vencedor y un vencido, ni un triunfador/a versus un/a subyugado/a, es que siempre va a ser excepcional que el cuidado sea asumido por un solo progenitor.

“Esa excepcionalidad invocada por la progenitora no ha sido acreditada, lo cierto es que existía allí un piso de acuerdo para el retome del contacto paterno-filial debiéndose considerar como una especie de hito en esta causa”, dijeron los magistrados. 

En estos casos, destacaron que más allá de la permanencia más prolongada de los hijos con un progenitor, no se ven alteradas las funciones de cuidado que seguirán siendo compartidas.

Luego consideraron el resultado de las audiencias con los menores involucrados, quienes se expresaron por la negativa rotunda del contacto con su progenitor con excepción de uno de ellos, quien claramente dejó una puerta abierta a un posible y futuro diálogo.

“Si bien esa escucha no implica un mandato para los jueces, pues sus dichos siempre deben ser pasados por el rasero de la razonabilidad y prudencia judicial, considerando la edad, grado de madurez, autonomía y contexto de los involucrados, estamos ante testimonios que no deben ser desatendidos, pues la manda legal es lo suficientemente clara, además y aunque resulte obvio señalarlo, no es lo mismo entrevistarse con una persona de 3, 7 o 15 años, o con un niño que con un adolescente, por supuesto, de ahí cada uno con su individualidad, ha sido atendido y entrevistado por este Tribunal”, agregaron.

“Con todo, no es posible obligar y forzar una revinculación sin afectar gravemente la salud psíquica y emocional de una persona humana, máxime de un niño o de un adolescente, sino que se trata de allanar el terreno para permitir el contacto; y para eso, inexorablemente debemos echar mano de la interdisciplinariedad, debiendo además existir un fuerte compromiso por parte de los adultos”, explicaron.

Y ordenaron que el régimen de comunicación a favor del progenitor funcione de forma progresiva y en la medida en que ambos padres efectúen terapia psicológica de orientación para acompañar en este proceso a sus hijos además de focalizar en la debida resolución de su conflicto vincular, del siguiente modo: los primeros 30 días se comunicarán una vez por semana a través medios telemáticos (Zoom, Microsoft Teams, WhatsApp o similar) y en el supuesto de resultar satisfactorio y cumplido el procedimiento comunicacional durante el período establecido, se continuará durante treinta (30) días más con la frecuencia de dos veces a la semana por los mismos medios, pudiéndose ampliar hasta lograr una adecuada comunicación, conforme a los resultados de progreso que se deberán comunicar al Juzgado en relación con las terapias ordenadas.

En relación con una revinculación presencial, consideraron que, por las expresiones de los menores y el tiempo transcurrido, deberá llevarse a cabo una vez que los indicadores que surgen de los informes de los psicólogos tratantes de los progenitores, a presentarse en la causa, resulten conducentes y en tanto los encuentros virtuales se lleven a cabo en forma progresiva, acordada y con la intervención de un psicólogo ajeno a los progenitores.

Este contenido forma parte de la Publicación Temas de Derecho de Familia, Sucesiones y Bioética, dirigida por el Dr. Jorge C. Berbere Delgado. Si aún no sos suscriptor, accedé ahora mismo a todas las prestaciones y servicios haciendo clic acá.

 

Fuente: Erreius