Autonomía progresiva: por pedido del menor suspenden proceso de revinculación con su padre

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El Juzgado de Familia Nº 2 de La Plata (Provincia de Buenos Aires), teniendo en cuenta el principio de autonomía progresiva de los menores, hizo lugar al pedido de un adolescente y suspendió el proceso de revinculación con su padre.

En el caso “R. S. s/suspensión revinculación”, el menor (a través del patrocinio letrado de la abogada del niño) pidió de suspender el tratamiento de revinculación paterno-filial que se había ordenado por sentencia judicial, ya que durante el tiempo que compartió con su padre se generaron en él sentimientos negativos.

El magistrado tuvo en cuenta que el niño ya es adolescente y que había pedido la suspensión del proceso en todos los espacios en los que se lo entrevistó, aduciendo que necesitaba tiempo para decidir si quiere ver o no a su padre y que deseaba que no se lo presione a cumplir obligadamente con dicho cometido.

En ese sentido, los distintos informes señalaban que la presión hacia un menor para generar una revinculación (que en este caso no responde a sus deseos), con un progenitor con el que no tuvo contacto durante varios años y del que retiene imágenes negativas de sus últimos encuentros, no es la vía adecuada para resolver su rechazo al contacto.

El espacio debe ser aceptado por el niño y visibilizado como un aporte a su bienestar psíquico y no como una respuesta a las necesidades de los adultos”, señalaban los informes.

“El devenir sostén parental-normativo-identificatorio de RS al no estar por parte de su progenitor posicionado en no reconocer a su hijo, como un semejante diferente, ha socavado en el niño la imagen valiosa de sí mismo; ahora tiene voz y un posicionamiento claro en fortalecer su no deseo de revinculación, debido a que no se encuentra en condiciones de afrontar situaciones de elaboración y de simbolización de vivencias traumáticas; las cuales son permanentemente revividas en los ‘esfuerzos’ de generar lazos en la vía judicial, conllevando ello a una repetición y actualización constante de ‘lo traumático’ del vínculo parental, por lo tanto la instancia judicial más que forjarse como espacio de protección, a fin de salvaguardar los derechos de RS y velar por su integridad emocional, inscribe constante efectos negativos en la esfera subjetiva del menor”, concluyen los informes.

De esta manera, el juez decidió priorizar el interés superior del niño. “Tal principio funciona en la práctica como una herramienta hermenéutica que obliga a los jueces a interpretar la circunstancias fácticas traídas a su consideración y resolviendo las mismas teniendo en miras la máxima satisfacción integral de derechos, analizado no en abstracto, sino en concreto en cada caso en particular”, explicó el magistrado.

“Se funda en la dignidad misma del ser humano, siendo preciso ponderar no solo el requerimiento de medidas especiales, sino también las características particulares de la situación en la que se halla el niño”, agregó.

“En este andarivel, atendiendo asimismo el principio de que la opinión del joven debe ser tenida en cuenta, y haciendo valer el principio de autonomía progresiva consagrado en el art. 707 del Código Civil y Comercial de la Nación, y el grado de madurez de RS, quien en la actualidad posee la edad de 0 años, entiendo que su pedido debe abrirse camino”, indicó el juez.

Consecuentemente, con carácter provisorio, el juez José Luis Bombelli dispuso la suspensión del tratamiento de revinculación ordenado.

En el artículo “El nuevo paradigma de los derechos del niño en el Código Civil y Comercial unificado de la Nación. Una mirada sobre la autonomía progresiva y el derecho a la salud”, publicado en Erreius on line, Facundo Onorio explica que el principio de autonomía progresiva “se centra en la posibilidad de que el menor adquiera cada vez mayor capacidad de decisión sobre sí mismo y sobre los aspectos de su vida, y de que esta sea respetada por sus padres y por el Estado”.

La autonomía, de este modo, no resulta algo que aparece de manera espontánea con el arribo a la mayoría de edad, sino que se va gestando conforme el desarrollo del menor”, indica el especialista.

Es decir, a partir de un determinado grado de desarrollo cognitivo, se tiene la conciencia suficiente para tomar decisiones evaluando todos los factores que inciden en la misma con la madurez necesaria.

Implica reconocer aptitudes o competencias en el niño teniendo en consideración su edad, sus características psicofísicas, su madurez y su desarrollo, permitiéndole de acuerdo a estas ejercer por sí algunos derechos. Disminuye en esa misma medida la sustitución de la voluntad del menor de edad por parte de sus representantes legales”, remarca Onorio.

Así, considerar al menor bajo el matiz de la “autonomía progresiva” implica “entender el desarrollo de las capacidades humanas como un proceso largo, en el que intervienen diversos factores y que resulta imposible estandarizar bajo parámetros fijos”.

Fuente Erreius