Deberán resarcirla por los daños ocasionados a los artefactos eléctricos por una sobretensión en la red

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La Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil y Comercial Federal condenó a Edesur por considerarla responsable de los daños ocasionados a los artefactos eléctricos de la reclamante, pues el desperfecto se originó por una sobretensión en la red de distribución eléctrica.

En este caso, entre los días 28, 29 y 30 de noviembre de 2011, y 29 de octubre de 2012, en el domicilio de una mujer se produjo simultáneamente la falta de funcionamiento de un conjunto de aparatos electrodomésticos y aire acondicionado. Además, se dañó el ascensor, el que había sido instalado recientemente en el inmueble.

La damnificada solicitó a Edesur una indemnización por las reparaciones que debió afrontar y de reposición -por los artefactos que debió volver a comprar- más un adicional por el daño moral sufrido.

La empresa solicitó el rechazo de esas pretensiones porque consideraba que el daño no se produjo por una falla en la distribución ni en sus instalaciones, sino por un problema generado dentro del domicilio de la reclamante.

El Juez de primera instancia consideró que no existían elementos probatorios suficientes como para acreditar los hechos alegados por la reclamante, ni se comprobó la relación de causalidad con los daños reclamados.

De esta manera, entendió que los deterioros que habrían sufrido los aparatos electro-domésticos, de computación, etc., no comprometerían la responsabilidad de la demandada, y rechazó el reclamo.

La actora apeló ante la Cámara en lo Civil y Comercial Federal. Los integrantes de la sala II, Ricardo Guarinoni y Eduardo Gottardi, explicaron que “la responsabilidad que se le imputa a la demandada consiste en la omisión de la conducta debida en ocasión de la ejecución de las obligaciones preestablecidas en el contrato de concesión y en el reglamento de suministro”.

Una vez ubicada la relación aludida en el ámbito de lo contractual, los magistrados recordaron que “la responsabilidad del deudor queda comprometida cuando se configuran los siguientes presupuestos: su incumplimiento; la imputabilidad de este en razón de su culpa o dolo; el daño sufrido por el acreedor y la relación causal entre dicho incumplimiento y el daño antes referido”.

En ese sentido, basta que uno de esos recaudos fracase para que el demandado quede exento de responsabilidad civil por las consecuencias de su actividad.

Por lo tanto, no alcanza con comprobar que un hecho ha sido antecedente de otro para considerarlo su causa eficiente, sino que a ese fin es menester que tenga, por sí, la virtualidad de producir semejante resultado.

Es decir que el hecho haya provocado el resultado dañoso por virtud de su propia potencia generadora.

En este caso, consideraron que la empresa distribuidora debía responder por los daños padecidos por los artefactos eléctricos enunciados por la actora, pues se comprobó que los daños a los artefactos siniestrados provinieron por causa del exceso de suministro del fluido eléctrico.

Esto se debe a que no se incorporó ninguna prueba al expediente que demuestre la derivación del daño por un hecho interno a la vivienda, por lo que aquel necesariamente debió estar relacionado causalmente con un hecho-fuente imputable a la demandada.

En cuanto al daño moral, sostuvieron que correspondía indemnizarlo porque “la sorpresiva y simultánea afectación de los artefactos, en el curso natural y ordinario de las cosas, produce una grave y seria aflicción, alterando en grado significativo el normal desenvolvimiento de la vida familiar”.

“Basta tener en cuenta, en ese sentido, la proyección anímica y la preocupación acerca de cómo superar el daño y el tiempo que ello habría de insumir”, agregaron los jueces.

A esa perturbación de la tranquilidad del ánimo, indicaron que se debía agregar la pérdida de tiempo en formular los reclamos, llevar y traer las cosas para su reparación, averiguar presupuestos, conseguir asesoramiento jurídico, experimentar desaliento o cierta amargura ante el fracaso de las gestiones extrajudiciales; pérdida de tiempo, aquella que es pérdida del derecho a dedicar la vida a esos menesteres y afanes que hacen al disfrute pleno de la propia personalidad.

Germán D. Hiralde Vega, en el artículo “Responsabilidad derivada de los daños producidos por la energía eléctrica”, indicó que “la imputación objetiva de responsabilidad amplía el campo de la reparación, puesto que no solo quienes demuestren la culpa pueden obtenerla, sino también aquellos que no estén en condiciones de hacerlo, ya sea por insuficiencia de medios o porque resultan dañados por cosas o actividades riesgosas”.

“A su vez, entre el prestador del servicio de electricidad y los usuarios del servicio existe una relación de consumo que torna aplicable la normativa de la ley 24240, generada a raíz del contrato que ambas partes celebran”.

“Al tratarse de una responsabilidad objetiva, para su constitución, solo se requiere la prueba de la existencia de un daño en cuyo acaecimiento ejerció influencia causal decisiva el riesgo o vicio de la cosa. De modo que, proviniendo el perjuicio de la cosa, no procede la prueba exonerativa de responsabilidad. Solo se acepta la demostración de la causa extraña, de suerte tal que se elimina la responsabilidad por no haber causalidad”, destacó el especialista.

En ese punto, el damnificado no debe probar el modo en que se produjo el accidente, sino que corresponde a la parte accionada deslindar las múltiples circunstancias del infortunio.

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Fuente Erreius