Condenan a 10 años de prisión a pediatra por producir y distribuir pornografía infantil

El ex pediatra del Hospital Garrahan Ricardo Russo fue condenado a 10 años de prisión e inhabilitación perpetua por producir, tener y facilitar la distribución de fotos y videos de explotación sexual infantil.

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El juez Gonzalo Rua, titular del Juzgado Penal, Contravencional y de Faltas N° 6 de la Ciudad, afirmó que "se ha comprobado que el médico tenía 999 archivos de abusos y explotación sexual".

También concluyó, luego de cotejar con peritos, que el acusado produjo material fotográfico “con fines claramente sexuales”, y que no se trataban de fines científicos, de docencia o para un congreso, como invocó su defensa.

Y luego agregó que el pediatra "tampoco lo dejó acreditado en la historia clínica de las pacientes”,  aprovechándose de la relación asimétrica entre médico y paciente.

Por otro lado, indicó que "no se ha afectado el derecho a la privacidad" del acusado durante la investigación y remarcó que durante el proceso se recolectó "una innumerable cantidad de pruebas",  “que fueron detectados en sus tres computadoras secuestradas", consideró el juez.

Además, señaló que el médico sabía qué contenían esos archivos y porque los testigos aseguran que el día del allanamiento en su casa, aquel le dijo a los gendarmes: “No le digan nada a mi mujer".

"Cuando se transfiere o descarga un archivo, ese proceso se advierte en la pantalla", dijo el magistrado.  Y destacó: "Usted facilitaba archivos, pero discrepo levemente con la Fiscalía que usted distribuía. Aunque la gravedad de la conducta es prácticamente igual. Porque se está esperando que un tercero decida tomarlo. La intencionalidad suya no modifica su conducta. Si yo pienso en la cantidad de los archivos que estuvieron 6 meses a disposición de terceros, entiendo que hay una intencionalidad de su parte".

Además, puntualizó que entre el 26 de septiembre y el 18 de noviembre de 2018 se comprobó que el pediatra "ofreció, no compartió, 66 archivos de explotación y abuso sexual infantil" con imágenes "aberrantes, grotescas y violentas" que "tenían un mismo patrón: menores de 13 años, por proporción y medidas antropométricas".

El juez, además, revocó la prisión domiciliaria y se resolvió que el pediatra quedara detenido.

La fiscal Daniela Dupuy había pedido 10 años de prisión, mientras que la abogada querellante por el Garrahan, Susana Ciruzzi, había solicitado 13 años. Ambas pidieron la "inhabilitación perpetua" para ejercer el cargo de médico.

En el artículo “La pornografía infantil y la tenencia recientemente legislada”, publicado en el Suplemento Especial Cibercrimen y Delitos Informáticos de la editorial Erreius, la fiscal Dupuy explicó que “la mayoría de los estados ya han establecido como delito la producción tradicional y la distribución física de pornografía infantil”.

“Debido al uso creciente de Internet como principal instrumento para el comercio de tales materiales, se consideró sin lugar a dudas que era esencial establecer disposiciones específicas en un instrumento jurídico internacional para combatir esta nueva forma de explotación sexual que representa un peligro para los menores”, agregó.

La opinión generalizada es que los materiales y prácticas en línea, tales como el intercambio de ideas, fantasías y consejos entre los pedófilos, desempeñan un papel para apoyar, alentar o facilitar los delitos de índole sexual contra los menores.

Luego explicó que “una manera eficaz para reducir la producción de pornografía infantil es imponer consecuencias penales a la conducta de cada participante que intervienen en la cadena desde la producción hasta la posesión”.

Además señaló que la Argentina ha dado un paso adelante con la sanción de la ley 27.436.

“Ante todo, es importante tomar conciencia del contenido que se prohíbe tener. Son fotografías y/o videos en los que bebés, niños y/o adolescentes aparecen siendo abusados sexualmente por una o más personas, o bien se encuentran posando en posiciones eróticas o sexuales, o realizando alguna actividad sexual”, explicó.

En consecuencia, la funcionaria destacó que “el fundamento para castigar a la persona que consume material pornográfico con menores de edad se basa en que la demanda incide directamente en el aumento de oferta, y para ello será necesario producir incluso más cantidad de material pornográfico con la intervención de menores”.

La punibilidad de la mera posesión de los objetos prohibidos representa un adelantamiento de las barreras de protección mediante el castigo estatal de una etapa preparatoria, cuyo riesgo para el bien jurídico puede concretarse si se ejecutare un delito utilizando alguna de aquellas cosas no permitidas.

Concretamente, el fundamento para la criminalización de la tenencia de pornografía infantil se basa en el interés superior de la infancia, pues es la reproducción constante y la difusión de un abuso o agresión sexual cometida en contra de un niño que carece de la capacidad de autodeterminación en el ámbito sexual”, explicó Dupuy en el artículo publicado por la editorial Erreius.

“En ese sentido, el daño ya provocado a ese niño derivado del abuso sexual practicado durante la producción lo ha sido porque el poseedor tiene una responsabilidad en el comportamiento de quienes producen. Su conducta -tener- incentiva la producción y realización de otros abusos sexuales”, enfatizó.

En este orden de ideas, entendió que “quienes almacenan en sus dispositivos informáticos imágenes de pornografía infantil para satisfacer sus deseos personales tienen probabilidad de agredir o abusar sexualmente de los niños; entonces, su tipificación operaría como una forma de control discrecional de la sociedad, entendiéndose como una manifestación de criminalidad objetiva, por cuanto la tenencia de material pornográfico infantil puede provocar graves riesgos y peligros”.

Luego señaló que se debe analizar cada caso en particular para poder distinguir -y comprobar- quiénes tienen el material de pornografía infantil con fines inocentes, o con desconocimiento de tal posesión, de aquellos otros que lo poseen porque forman parte del círculo estudiado.

“Una vez descartada la posibilidad de error, y toda duda sobre su autoría, es importante adoptar decisiones de calidad en relación con los autores de la tenencia, a fin de implementar, con la intervención de psicólogos y psiquiatras expertos en perfiles de personalidad perversa, un programa de tratamiento y concientización de la implicancia de estas conductas, con el fin de evitar reincidencias, conductas más graves y, por sobre todo, el aumento escandaloso de víctimas menores de edad”, agregó la especialista.

Por último señaló que “el desafío no termina en que la tenencia sea ley. Ello es tan solo el comienzo de un proceso en el que debemos trabajar a conciencia y profesionalmente para un abordaje efectivo, y eso hace imprescindible fijar pautas hermenéuticas para alcanzar una respuesta uniforme y respetuosa con los principios de igualdad ante la ley, seguridad jurídica, proporcionalidad y culpabilidad, con el fin de evitar que se cometan delitos de la especie más graves y desalentar así la posesión del material que, inexorablemente, para poder tenerlo, previamente hay que abusar de un niño”.

Accedé al artículo LA PORNOGRAFÍA INFANTIL Y LA TENENCIA RECIENTEMENTE LEGISLADA, Daniela Dupuy

Fuente: Erreius