JURISPRUDENCIA

 

 

 

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Buenos Aires, 8 de julio de 2020.-

AUTOS Y VISTOS;

Corresponde intervenir a este tribunal en el recurso interpuesto por los Dres. Carlos Daniel Froment y Daniela Paula Grisetti, contra el punto I del auto del 9 de marzo del corriente año, mediante el que se dispuso el procesamiento de R. O. M., en orden al delito de encubrimiento; y el interpuesto por el Dr. Pablo Vailati, contra el punto III de ese decisorio, que procesó a M. E. F. en orden al delito de falso testimonio.

Asimismo, los Dres. Diego Pirota y Deborah Lichtmann, apoderados de los querellantes M. L. V., L. F. y A. F., interpusieron recurso de apelación contra los puntos V, VI y VII de la resolución señalada, mediante los que se sobreseyó a C. E. B., E. C. y S. A. C. G., respectivamente; mientras que la Sra. agente fiscal, Dra. Dora Nanci Olivieri, cuestionó el sobreseimiento del último de los nombrados, dispuesto en el punto VII.

En virtud del Acuerdo General de esta Cámara de fecha 27 de abril del corriente año (punto 5), se dará tratamiento a las impugnaciones, más allá de no resultar contempladas en el art. 150 del Reglamento para la Justicia Nacional en lo Criminal y Correccional de la Capital Federal, que atendiendo a la situación de emergencia sanitaria por la pandemia de COVID-19, la audiencia que prescribe el artículo 464 del Código Procesal de la Nación será reemplazada por la presentación de memoriales por parte de los recurrentes, quienes desarrollaran los agravios ya expuesto en sus impugnaciones y a los que el tribunal se ceñirá en forma estricta, a fin de respetar la bilateralidad del planteo y la igualdad de armas.

De este modo, habiendo los letrados sostenido sus recursos mediante el memorial sustitutivo de la audiencia oral y formulado las aclaraciones que estimaran pertinentes, luego de conocer la posición del Sr. Fiscal General ante esta alzada, Dr. Mauricio Agustín Viera, el tribunal se encuentra en condiciones de resolver.-

Y CONSIDERANDO:

I.-Objeto procesal.

a) De los hechos atribuidos a R. O. M.:

M., en su condición de director médico del Sanatorio .......... sito en .......... de esta ciudad, habría ocultado pruebas para entorpecer la acción de la justicia en la causa nro. 7520/18 “D. A. B. y otra s/ homicidio culposo; dam. D. P. V.” que tramitó inicialmente ante el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Nro. 57 y luego por ante el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional Nro. 8, para determinar la responsabilidad de los médicos D. A. B. y N. I. Puente, en la videoendoscopia digestiva alta (VEDA) que se le efectuó a la Sra. D. D. P. V. en el quirófano nro. 6 de la mencionada institución el día 6 de febrero de 2018, alrededor de las 17.20 hs. y que culminó con su fallecimiento.

Específicamente, el día 9 de febrero de 2018, en ocasión de uno de los allanamientos en el sanatorio, entregó a los funcionarios policiales, como parte del equipo endoscópico, un procesador marca “Fujinon” modelo EVE 200 EPX 201 que identificó como el utilizado en el estudio a la víctima, el cual presentaba su número de serie limado, lo que impidió conocer a los investigadores su origen y localización, como así también los controles acerca de su correcto funcionamiento.

También se secuestraron de las valijas dos cañas de endoscopios, uno para videoendoscopía baja y otro para alta y de un CPU marca “Coolmaster”, los cuales M. señalo como parte del instrumental usado en la práctica y tras su peritación dio por resultado que, tanto en el procesador como en el CPU, no existía dato alguno vinculado al endoscopista tratante ni a la paciente P. V., ni se pudo determinar que hayan sido aplicados en su conjunto; verificándose en el CPU que el último acceso databa del 30 de noviembre de 2016.

Incluso en la diligencia, suministró información incompleta de los registros del monitor multiparamétrico, por cuanto de un total de 60 hojas de la tira seleccionada, sólo aporto las hojas 37 a 55; con el faltante de las número 1 a 36 y 56 a 60. Tampoco lo hizo de manera completa de la “gráfica de tendencias”, por cuanto de las cinco entregadas se advirtió la ausencia de al menos una página, por cuanto la primera hoja es de las 17.18 hs y de la hoja 2 cuyo último asiento fue de las 17.26hs pasa a la siguiente página que inicia a las 17.34 hs.

b) Hechos atribuidos a M. E. F..

F. habría sido reticente al prestar declaración bajo juramento de decir la verdad, el 24 de julio de 2019, en el juicio celebrado en la causa nro. 7520/2018 ante el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional Nro. 8, seguida contra D. A. B. y I. N. Puente, a quienes se imputó el homicidio culposo de la Sra. D. D. P. V., que ocurrió durante un procedimiento de video endoscopia digestiva alta el 6 de febrero de 2018 en el Sanatorio ........., ubicado en ......... de esta ciudad, práctica en la cual F. se desempeñó como instrumentadora quirúrgica. En particular, al ser interrogada en reiteradas oportunidades respondió que no recordaba o nada sabía respecto a episodios acaecidos durante dicha práctica y que no podía dejar de hacerlo.

Sobre los sucesos dijo que: “... al comenzar estaba la luz encendida, pero en un momento se apaga. Que no recuerda quién la apaga. Que el procedimiento comenzó de manera normal, pero en determinado momento el endoscopista y la anestesióloga le indican los dos que llame urgente a la cardióloga porque se descompensa, pero no sabe ella qué vieron”. Al ser preguntada si recordaba cuánto tiempo pasó desde que comenzó el estudio hasta que lo pidieron, dijo que “... no recuerda con exactitud, pero sí que el estudio es corto y este había ya comenzado. Que no recuerda cuánto tiempo había pasado, tal vez 10 minutos”. También expresó que “... cuando se descompensa no recuerda dónde estaba mirando ella, sí que le dijeron que llamara urgente a la cardióloga, alguno de ellos o los dos, no recuerda quién lo hizo primero...”. Al ser preguntada si la estaban tocando en ese momento, dijo “...que estaban haciendo la endoscopía”. Preguntada si alguno tocaba alguna parte del cuerpo, dijo “...que no lo recuerda, pero claramente había un contacto con ella porque tenía en endoscopio adentro. No recuerda si la tocaban en alguna otra parte del cuerpo en ese momento. Dijo que la anestesióloga estuvo todo el tiempo en la cabecera de la paciente, observándola y le pasaba medicación. Que la anestesióloga no observaba fijo a la paciente sino todo: el monitor que registra la cirugía, la vía, todo. Que el monitor estaba del lado derecho de la anestesióloga, pues la mesa de anestesia estaba a su derecha y el monitor tiene un brazo que se regula. Estaban conectados el oxímetro, el monitoreo cardíaco y el tensiómetro. El monitoreo cardíaco se conecta en el pecho de la paciente. Al ser preguntada si en algún momento se destapó la paciente, dijo “...que no recuerda” y al interrogársela respecto a si recuerda si se soltó alguna de las conexiones de la paciente, dijo “que no lo recuerda”. Asimismo, al ser preguntada si sonó en algún momento una alarma, dijo “...que fue todo tan rápido que no lo recuerda. Sí sabe que el monitor tiene alarmas, pero no recuerda si en algún momento sonó”. También dijo “...que la paciente ya estaba boca arriba, pero no recuerda si tapada o no. Cuando entró no sabe qué hacía la anestesista, pues entró la cardióloga y empieza a masajear a la paciente. Tampoco recuerda qué hacía el endoscopista, sí que la cardióloga comenzó a masajear y que conversaban sobre lo que pasaba. Nuevamente al ser preguntada si cuando ella entró sonaba alguna alarma, dijo que “...reitera que no lo recuerda...”. Al ser preguntada por la querella qué maniobra hacía la anestesista al momento de volver ella al quirófano, dijo que “estaba ahí pero no vio qué hacía, no recuerda si estaban haciendo algo o no sobre la paciente. Y reiteró lo que dijo. Dijo que la cardióloga empieza a masajear el tórax de la paciente y sabe que habló con la anestesióloga, pero no recuerda qué hablaron, sino presume que le preguntaron qué había pasado. ... B. estaba al lado de la paciente, parado, pero no recuerda que hacía, porque había dos terapistas y entraron dos personas más.” Expresó en su testimonio que “recuerda que quien empezó las maniobras fue la cardióloga, pero dijo no recordar cuándo se empieza a hinchar. [...] Dijo que no recuerda en qué momento la paciente se destapa porque había muchas personas, y ella permanecía expectante a lo que necesitara la anestesióloga y por eso no prestaba atención a todo eso.” Frente a las preguntas de la querella, dijo que entró primero la cardióloga, luego C. y luego dos terapistas, no recuerda cuándo. Que entre la cardióloga y los terapistas se iban rotando. La anestesista siempre estuvo a la cabecera de la paciente, y el endoscopista no recuerda. Asimismo, refirió “...Que no recuerda si había alguien en la farmacia porque siempre hay gente en el área quirúrgica. [...] Aclaró la testigo que los conectores no necesariamente están en la zona de las maniobras sino en el pecho, y si es necesario se corren. Pero no recuerda qué pasó en este caso. Ante el pedido de esa defensa para que se lea la fs. 272 vta. de su declaración anterior, desde donde dice “parte”, se leyó y se señaló que cuando salió del quirófano fue a la farmacia y tomó un tubo endotraqueal, dijo que no lo recordaba, pero en esta ocasión refirió que si lo declaró debe haber sido así. Al ser interrogada por S. S. sobre si vio a Puente manipular o tener en la mano un tubo endotraqueal o un mandril, dijo “...que no lo recuerda...”. Preguntada por la querella si conoce al Dr. C., dijo: “... que es dirigente de ........., que lo conoce y que después de ocurrido el evento la llamó a su oficina con C. para que le contaran qué había pasado. Que esto no puede decir cuándo fue, sí que fue al cabo de unos días. Que ella le contó lo mismo que contó acá, y él sólo les dijo que seguramente las iban a citar a declarar aquí, pero nada más...”. Al ser preguntada sobre si sabe si la paciente respiraba o no dado que la estaba tocando ella, dijo: “... que no lo puede saber...”.

c) Hechos atribuidos a C. E. B..

B. habría sido reticente al prestar declaración en el debate oral y público desarrollado en la causa nro. 7520/2018 del Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional Nro. 8 que brindó el día 24 de julio de 2019; ya que fue imprecisa respecto del equipamiento médico, considerando que se trataba de equipos “similares” el que fuera secuestrado -vetusto, viejo y descuidado, y el que estaba en el sanatorio unos días después cuando éste era moderno, tecnológico y bien conservado.

Preguntada respecto a si sabía cómo se había inventariado el equipo nuevo de endoscopia dijo que no y por sobre quien realizaba el mantenimiento de ellos, expresó que hay uno específico a cargo de personal de la empresa “O.”. Refirió creer que el equipo viejo era de la misma marca y que nunca presenció el proceso porque no se hace dentro del quirófano.

Señaló que no recordaba si se pidió el mantenimiento del procesador porque lo hacen los médicos y, si el equipo sale, no necesariamente ella se entera porque el service no se hace dentro del quirófano, pero sí en la institución, cerca del área quirúrgica.

Respecto de si sabía cómo aquellos estaban identificados, dijo que lo saben los médicos del servicio, que es por la marca, que ella no conoce el equipamiento del servicio de endoscopia ni sabe cuántos hay, pero sí que existe más de uno.

Que alguna vez los vio y son todos similares y tienen nombre y marca y, supone, que en el servicio de endoscopia tienen el número específico de cada uno, pues ellos en quirófano no los tienen. Asimismo, al serle exhibida la fotografía de fs. 473 reconoció una torre de endoscopia.

Manifestó que creía que este aparato estaba dentro del sanatorio el día del allanamiento, que era nuevo y que estaba en uso a esa fecha, aunque dudaba porque son todos iguales. Por eso no podía afirmar que era el que había sido utilizado en el procedimiento de D. P. V. porque “los equipos son similares”.

d) Hechos atribuidos a E. C..

C. habría desarrollado una conducta activa sobre la voluntad de M. E. F. y C. E. B. para que declaren falsamente durante el debate oral y público llevado adelante por el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional Nro. 8 en la causa N° 7520/18.

Así, habría intentado desviar la decisión de sus integrantes para deslindar cualquier tipo de responsabilidad del sanatorio dependiente de la firma de la que resulta director médico, en el tratamiento brindado a la Sra. D. D. P. V..

e) Hechos que se le imputan a S. A. C. G..

C. G. habría limpiado la caña del endoscopio que se utilizó en la intervención médica realizada a P. V., luego de su deceso, con el fin de proteger el instrumental, propiedad de su padre, que para ese entonces era el Director de Endoscopía del Sanatorio.

II.-De las situaciones procesales:

a) R. O. M..

Luego de conocer las posiciones de la defensa, la querella, el Ministerio Público Fiscal, y compulsar las constancias de la causa incorporadas al Sistema de Gestión Judicial Lex 100, entendemos que el auto en crisis se ajusta a derecho.

No se ha controvertido que el procesador entregado en el allanamiento practicado el 9 de febrero de 2018 en el Sanatorio ......... como parte del equipo de videoendoscopía marca Fujinon EVE 200 EPX 201, presentaba su número de serie erradicado, mediante una maniobra específica a tal efecto, resultando necesario un revenido químico para dar con la original y a partir de la que no ha sido posible dar con su documentación para determinar su comercialización y origen. Nótese que la empresa G. S. A (única importadora de esta marca en el país) no poseía registros de su venta (fs. 497), ni la Dirección General de Aduanas lo tenía entre los productos importados (cfr. 621/633).

Tampoco la empresa B. S. T. S. A., que se ocupa del mantenimiento de estos equipos, ha prestado servicios a aquel ni de otro de similares características (fs. 466/469).

Delos informes técnicos confeccionados por los ingenieros A. C. y B. S. Z. (archivos de video de fs. 450/452 identificados con el nro. 22) surge que del análisis del CPU marca “Coolmaster” asociado al equipo no fue posible detectar ningún dato vinculado al Dr. D. A. Bialolinkier, endoscopista que llevó adelante el procedimiento, ni de la paciente D. D. P.V., sino que, por el contrario, el último acceso registrado era del 30 de noviembre de 2016 a las 14.24 hs.

Precisaron que, al tener su número de serie limado, lo tornaba un equipo “non sancto” o “indocumentado” y que por ello no se puede sabes si fue debidamente sometido a los services correspondientes, ni evaluar su seguimiento, ni obtener registro alguno.

Esto, evidentemente, impidió establecer certeramente si fue el utilizado durante la práctica en la que perdió la vida la Sra. P. V., como así también su origen y los controles para un correcto funcionamiento.

Tampoco si los componentes aportados por M. fueron usados en forma conjunta (surge de la documentación aportada por la ANMAT que se trata de un sistema único), ya que no se poseían documentos y solo los distintos profesionales que lo señalan como el equipo con el que se practicó la videoendoscopía digestiva alta (VEDA) en el quirófano nro. 6.

Al respecto, si bien la defensa de M. asegura que este aportó voluntariamente el procesador Fujinon EVE 200 EPX 201, no lo hizo con los restantes periféricos que conforman una torre de endoscopía, motivo por el cual no pudieron peritarse todos sus elementos con resultados satisfactorios. No se investiga aquí si el funcionamiento fue lo que ocasionó el resultado, como sostuvieron los defensores en el memorial, sino el actuar deliberado de M. para entorpecer el descubrimiento de la verdad en el juicio celebrado. Y ello circunscribe con claridad nuestro marco de actuación.

Destacamos lo resaltado por la ANMAT a fs. 556, en tanto la eliminación de los datos consignados constituye una alteración del producto y, por consiguiente, puede ser considerado peligroso para la salud, habida cuenta la imposibilidad de conocer desde su origen y legitimidad hasta si se sometió a los controles respectivos para asegurar su debida utilización por ese deterioro y, al ser lo que insufla aire en el cuerpo del paciente, fue lo que en definitiva causó la muerte de la Sra. P. V. al perforar el esófago cervical al mediastino que originó el paro cardiorespiratorio.

Ello desvanece lo postulado por la defensa al sostener que lo único relevante eran los services de las cañas de los endoscopios, pues tampoco se pudieron conocer los detalles del funcionamiento del aparato y particularmente cuales eran las piezas que lo integraban al ser operado.

Por otra parte, M. aportó una descarga de los registros del monitor multiparamétrico incompleta (que tampoco había incorporado a la historia clínica), de la que se pudo determinar el faltante de constancias del monitoreo cardiológico previo de la Sra. P. V. y de al menos una página de la gráfica de tendencias, lo que resultaba sumamente importante para evaluar la responsabilidad de los profesionales. Tal circunstancia no ha sido controvertida por el imputado en su declaración indagatoria, donde aludió que el faltante de las páginas 1 a 36 y 56 a 60 del informe de tira seleccionado no fue impreso por el técnico por hallarse en blanco.

Ello se contrapone directamente con lo manifestado a fs. 419/431 por el técnico de electromedicina de la empresa B., J. M. C., quien aseguró que imprimió todos los registros del monitor multiparamétrico que le habían pedido, entregándoselos al propio M. en el sector de quirófano; y esto es revelador.

Detalló que aquellos se correspondían con el utilizado en el estudio a P. V. y que ello es inalterable y son todos los antecedentes de esa paciente. La diferencia en el horario de la presentación gráfica y la numérica se debía a que uno está impreso a partir de las 17.18 y la otra a partir de las 16.58.20, en el caso de la onda pletismográfica, indicando que faltaría la página anterior del formato numérico. Continuó que desde las 16.58 a las 17.22.27 no hay relevamiento de la onda ECG. En lo que hace a las 36 hojas faltantes refirió no saber el motivo por el cual no fueron agregadas, pero sí que él las imprimió y que si el monitor marca 60 hojas, las imprime y eso es inalterable.

Robustece lo manifestado por C. las apreciaciones de la junta médica de fs. 130/179, en la que los peritos C. S., C. S. y H. C. D. precisaron que no constaban tendencias numéricas de saturación desde las 16.58 hasta las 17.17 hs. Al comenzar la impresión a las 17.18 hs. no se pudieron analizar los valores de saturación, frecuencia cardíaca en la paciente y que faltaba monitoreo basal, que es el que se realiza antes de la intervención para constatar el correcto funcionamiento del cardiógrafo y sus conexiones.

También desvirtúa el descargo del imputado la circunstancia de que C. señaló haber entregado los registros el mismo 6 de febrero en el sector de quirófano a M. y no, como este último afirmó, al día siguiente en la Dirección Médica y sin poder precisar a quien lo hizo; al tiempo que tampoco coinciden en que este último le habría pedido opinión sobre la interpretación de los trazados.

Así, podemos asegurar que M. brindó en forma parcial información de suma utilidad a la causa, que debió ser suplida por declaraciones testimoniales, cuya trascendencia en el juicio oral en el que se trató la muerte de D. D. P. V., no podrá ser subsanada, más allá de haberse recurrido a otras pruebas para acreditar algunas cuestiones allí resueltas. Y esa actitud reticente tuvo un claro designio de obstrucción en la investigación.

Asiste razón a la Sra. jueza de la anterior instancia en cuanto a que, de haberse recabado esos antecedentes de manera completa, los asientes de interés no se hubiesen regrabado con la información de otro paciente a las 24 hs y, con ello, se habría podido conocer lo sucedido con P. V. durante el procedimiento de VEDA y la actuación detallada de los profesionales.

No podemos pasar por alto que no resulta aceptable que en una institución de salud como el Sanatorio ......... se llevaran a cabo prácticas médicas con equipos de dudosa procedencia, ya que ha sido deliberadamente ocultada y su mantenimiento disimulado, pues ello se deduce de la erradicación de los números de serie de parte del instrumental, la falta de constancias de importación, comercialización y control por parte de las empresas que poseen las licencias para ello.

Esto confundió si efectivamente fue el utilizado en la práctica realizada a P. V., sobre la que no había quedado rastro alguno en la forma debida; sumado a que M. deliberadamente obstruyó el descubrimiento de la verdad sobre lo acaecido el 6 de febrero de 2018 en el quirófano nro. 6 de la institución cuya dirección médica ostentaba.

Respecto de que el auto se asienta sobre prueba que no ha podido ser controlada por la defensa, cabe mencionar que más allá de que se trata de medidas reproducibles, será en un eventual debate donde podrá cuestionarla con las herramientas y amplitud propias de la oralidad. Además, ha sido legalmente incorporada al proceso y resulta apta para producir conocimiento cierto o probable de los hechos.

Es por todo ello que se ha logrado alcanzar al grado de probabilidad que requiere esta etapa para estabilizar la imputación contra R. O. Matingano en los términos del art. 306 del código adjetivo, permitiendo el avance del sumario en la forma citada y así exponer su teoría del caso, con la plena vigencia de los principios de inmediación y contradicción, superándose de ese modo las limitaciones que pueden llegar a presentar una estructura menos contradictoria, como lo es la instrucción.

Finalmente, sin perjuicio de que la Sra. jueza a quo ha dado respuesta satisfactoria a la improcedencia de las medidas solicitadas por la parte, entendemos que podría resultar de interés contar con los dichos del responsable de la firma B., que según M., habría comercializado el equipo que nos ocupa.

b) M. E. F..

Conocidas las posiciones de los acusadores público y privado, los esforzados argumentos del recurrente se limitan a manifestar su disconformidad con la solución a la que arribó la magistrada de la instancia anterior, pero no son suficientes para desvirtuarla.

Durante su testimonio ante el Tribunal Nro. 8, F. se pronunció desconociendo los sucesos que presenció y que por su posición no podía no recordar, sobre todo por semejante magnitud; y sin poder precisar siquiera lo que se desarrollaba antes sus ojos, pese a que su función era asistir a los médicos tratantes.

Las instrumentadoras quirúrgicas A. V. y E. G. aseguran que F. al salir del quirófano para solicitar un cardiólogo tomó un tubo endotraqueal (ver informe actuarial de fecha 30 de diciembre de 2019, puntos b y c), circunstancia que la propia F. en el juicio oral dijo no recordar y le tuvo que ser leída su primera declaración para que entonces diga que “si lo mencionó habrá sido así”. Continuó V. que cuando entró al quirófano los monitores estaban encendidos con su alarma y titilaban en rojo como signo de valores anormales y que F., quien estaba en la cabecera de la paciente, podía ver lo mismo que ella.

La técnica en anestesia M. G. A. M. dijo que mientras la Dra. N. Puente trataba de intubar a la paciente, F. la asistía (fs. 273/274 de la causa nro. 7520/18). Concretamente, dijo que cuando advirtió que P. V. estaba hinchada, lo comunicó al endoscopista, momento en el cual F. encendió la luz y que podía ver lo mismo que ella; además de haber ayudado a B. a darla vuelta (ver informe actuarial mencionado. Punto d).

No se explica, entonces, de qué manera la imputada no pudo recordar nada cuando tuvo participación activa en las tareas que se desplegaron, sin siquiera invocar estrés postraumático que la haya colocado en esa situación; máxime con la trascendencia y excepcionalidad que el suceso tuvo. Simplemente no recordó aquello que hizo y que debía atender, argumentando que había muchas personas en el quirófano y que, sobre algunos trances, estaba mirando hacia otro lado.

De este modo, todo el plexo cargoso es suficiente para responsabilizar a M. E. F. en los términos del art. 306 del código adjetivo, pues se ha logrado acreditar la hipótesis acusatoria con el grado de probabilidad que requiere esta etapa.

c) C. E. B..

Como bien destaca la jueza a quo, la explicación que brindó en su declaración indagatoria resulta plausible, respecto de la similitud entre los equipos que ella percibió al serle exhibida una fotografía en la que se observaba la torre de endoscopía de costado (cfr. fs. 91 y 761).

El cuestionamiento que de su testimonio solo radica sobre este punto, más no de las restantes circunstancias que brindó en su calidad de testigo en el juicio oral ante el Tribunal Oral Nro. 8.

La valoración del acusador particular, en lo atinente a que ésta debía haber advertido las diferencias entre un equipo y otro dada su experiencia laboral, no pueden ser sostenidas por otro elemento de ponderación objetivo; más aún cuando justamente se cuestionó en aquel proceso si el equipo exhibido en la fotografía fue el utilizado durante el procedimiento y no fue la única que no pudo reconocerlo a través de ellas (cfr. declaración de Y. V. P.. Archivo nro. 13 de los videos glosados a fs. 450/452).

Tampoco puede imputársele reticencia a la entrega del equipo de endoscopía, sobre la base de que su nombre no fue consignado en el acta labrada en el allanamiento del 9 de febrero de 2018 en el Sanatorio ........., donde se secuestrara y fue M. quien lo habría señalado (ver copia digitalizada en el Sistema Lex 100. Cuerpo I).

De este modo, no puede soslayarse, además, que la circunstancia sobre la que se expidió B. se trataría de una inexactitud que no reviste calidad de falsedad de entidad tal de satisfacerlos recaudos del art. 275 del código sustantivo, sin que se hayan aportado elementos de juicio que autoricen formularle una intimación alternativa.

Así, se postula que: “El testimonio [...] consiste en una relación de los hechos que han caído bajo los sentidos del sujeto, de manera que el relato versa, en realidad, sobre las percepciones que el testigo ha tenido. El relato no se torna falso, no se puede calificar como falso, por su posible discrepancia con los hechos, sino su discordancia con las percepciones de los hechos. La falsedad no consiste, pues, en la discrepancia entre el relato y los hechos reales, sino en la discrepancia entre los hechos referidos y los hechos sabidos. Por otra parte, no hay falsedad posible por error o ignorancia: qui falsun nesciens allegagavit, falsi poena non tenetur...” (Soler, Sebastián. Derecho Penal Argentino, Ed. TEA, Buenos Aires 1967, 3ª edición, Tomo V, p. 227/228).

Es por ello que el sobreseimiento dictado respecto de B. resulta adecuado a derecho y a las constancias de la causa.

d) E. C..

Previamente, corresponde dar respuesta a lo formulado por los Dres. Jorge Eduardo Anzorregui y Juan José Sforza, defensores de confianza de C., al presentar el memorial respecto de la facultad de la querella de impulsar la acción en solitario.

Así, sin perjuicio de las diferentes posturas de los integrantes de este tribunal respecto a tal posibilidad (in re: de esta Sala I c. nro. 10651/2017 “Alonso”, resuelta el 24/05/19, c. nro. 21825/2018 “Cabalgante”, resuelta el 20/11/18; de la Sala IV c. nro. 14/2012 “Ortiz”, resuelta el 02/03/12 y de la Sala VI c. nro. 5/2012 “Karuza”, resuelta el 23/03/2012, entre otras), con la implementación parcial del nuevo código procesal penal federal, en especial las disposiciones de los arts. 80 y 81, cuya aplicación corresponde de acuerdo a lo resuelto por la Comisión Bicameral de Monitoreo e Implementación del Código Procesal Penal Federal en la resolución 2/2019, a la luz de lo establecido en los arts. 7, de la ley 27.063, y 2 de la ley 27.150, el legislador ha dado una pauta de la intervención de la víctima en el proceso penal e, incluso, de la autonomía de la querella respecto de la postura del Ministerio Público Fiscal, que a nuestro entender la faculta a impulsar la acción en solitario sin que pueda formularse alguna objeción a ello. Por esto, el planteo de la defensa en este sentido no tendrá acogida favorable.

En relación al auto de sobreseimiento, disentimos con la solución a la que arribó la magistrada de la instancia anterior, pues luego de compulsar las actuaciones digitalizadas en el Sistema de Gestión Lex 100 y conocer la posición de las partes, entendemos que le asiste razón a la querella, en cuanto a poner en crisis la definición adoptada.

Ello así, pues previo a adoptar una resolución desincriminante, corresponde contar, de ser posible, con un conocimiento acabado de lo sucedido y sus circunstancias, lo que no se advierte, pues no se recibió en este expediente la versión de los empleados y empleadas del Sanatorio ......... que se reunieron con C. luego del fallecimiento de la Sra. D. D. P. V..

Resultaría de interés obtener el testimonio de P. M., A. V., M. G. A. M., E. G., Y. N. V. P. y F. B. L. L., como así de cualquier otro que el instructor estime de utilidad, para que se explayen sobre el contenido de las reuniones mantenidas con C. y cuáles habrían sido sus indicaciones concretas. Una vez se cuente con ello, deberá evaluarse su responsabilidad en el sumario.

Por otra parte, más allá de esos testimonios, habida cuenta la resolución que se adopta respecto de B. y la recaída en el juicio oral sobre N. Puente, ellos pueden expedirse tambien y así resultar de utilidad a los fines de la investigación.

En base a esto, habida cuenta que al tener como finalidad la instrucción, entre otras cosas, la comprobación de la existencia de un hecho delictuoso mediante diligencias conducentes al descubrimiento de la verdad (art. 193 inc. 2º, CPP), frente a la presencia de medidas probatorias útiles y pertinentes, pendientes de producción, resulta anticipado adoptar un temperamento desincriminante. S. A. C. G..

El fundamento de la resolución en este punto se basa exclusivamente en que la imputación a C. G. reposa en sus declaraciones ante la Fiscalía interviniente y el Tribunal Oral, que constituiría una autoincriminación que invalida la prueba a su respecto.

Por ello, más allá de las consideraciones que se formulan sobre la actuación anterior de los acusadores público y privado, y las explicaciones brindadas por este en ese sentido, nos ceñiremos al tratamiento de la cuestión sólo en lo que éste tópico refiere.

Así, surge que declaró a fs. 585/589 de la causa 7520/2018 bajo juramento de decir verdad, lo que repitió en el juicio oral y público, cuando aseveró que el director del área de endoscopía del sanatorio era su padre, que también integraba una sociedad propietaria de algunos equipos (ver transcripción de la División Apoyo Tecnológico y Judicial de la P.F.A. de fs. 582/593vta.). Fue por esto que el Tribunal Oral entendió que debía investigarse la posible comisión de un delito, frente a la limpieza que C. G. había efectuado de las cañas de endoscopía utilizadas en el procedimiento a la Sra. P. V..

Si bien son correctas las apreciaciones de la Sra. jueza de grado en cuanto a la garantía contra la autoincriminación, verificamos un cauce independiente que permite zanjar la cuestión.

Es conocido que la prohibición de autoincriminación (contemplada en los arts. 18 de la CN; 8.2 y 8.3 de la CADH; y 14.3 del PIDCyP y recogida en el artículo 296 del ordenamiento adjetivo), acuerda la libertad de declarar o abstenerse de hacerlo, en base a que sea consciente de las implicancias que ello conlleva, de modo de no vulnerar su defensa en juicio, por lo que es necesario realizar en cada caso concreto un examen exhaustivo para arribar a una conclusión que no afecte el principio nemo tenetur se ipsum accusare.

Advertimos que aquellas circunstancias que fueron conocidas a partir de las declaraciones como testigo de C.  G., pudieron haberse acreditado con certeza y solvencia mediante otros testimonios, como son los del coordinador de la guardia, el Dr. F. B. L. L. (ver informe actuarial del 30 de diciembre de 2019 -punto f- y carpeta de video 6 glosada a fs. 450/452).

Tampoco empece, a nuestro criterio, que D. A. B. se haya pronunciado en tal sentido en calidad de imputado (ver punto n del informe actuarial mencionado), pues tal circunstancia no tenía vínculo con el reproche que contra él se dirigía, por lo que la prueba en su contra no amerita ser excluida invalidando, de este modo, la hipótesis acusatoria.

Al respecto, se ha dicho que “cuando haya comprobaciones fehacientes de que han existido cauces de investigación distintos de aquel que condujo a la obtención ilegal del elemento, los que hubiesen permitido con toda seguridad también su adquisición, la exclusión no es procedente.” (Jauchen, Eduardo M. Tratado de la Prueba en Materia Penal. Ed. Rubinzal- Culzoni. Santa Fe, 1996, p. 41).

En ese sentido la Corte Suprema, en precedente “Rayford” (Fallos 308:733), dijo que “...debe determinarse en qué medida la ilegitimidad inicial del procedimiento afecta la validez de los actos subsiguientes; hasta qué punto el vicio de origen expande sus efectos nulificantes. Al respecto, la regla es la exclusión de cualquier medio probatorio obtenido por vías ilegítimas, porque de lo contrario se desconocería el derecho al debido proceso que tiene todo habitante de acuerdo con las garantías otorgadas por nuestra Constitución Nacional. [...] Pero dicha regla, no obstante su categórica formulación, admite también el concurso de factores que pueden atenuar los efectos derivados de una aplicación automática e irracional. [...] En definitiva, apreciar la proyección de la ilegitimidad del procedimiento sobre cada elemento probatorio es función de los jueces, quienes en tal cometido deben valorar las particularidades de cada caso en concreto. Resulta ventajoso para esa finalidad el análisis de la concatenación causal de los actos, mas no sujeta a las leyes de la física sino a las de la lógica, de manera que por esa vía puedan determinarse con claridad los efectos a los que conduciría la eliminación de los eslabones viciados. Debe tenerse en cuenta, asimismo, la posibilidad de adquisición de las evidencias por otras fuentes distintas de las que se tengan por ilegítimas...”.

Es por ello que, tal como lo señaló el Sr. Fiscal General en su memorial, un cauce independiente subsana la regla de exclusión probatoria y torna admisible la imputación contra S. A. C. G..

III. Otras consideraciones.

Luego de compulsar el expediente digitalizado, advertimos algunas cuestiones que no podemos soslayar. Veamos.

Si bien el objeto procesal versa sobre el posible encubrimiento por favorecimiento real de quien fuera condenado en el expediente 7520/2018 y del falso testimonio que se habría cometido en aquel debate, lo cierto es que se acreditó que el endoscopio secuestrado en el Sanatorio ......... poseía su numeración de serie erradicada y no contaba con registros de importación ni comercialización en el país, como así tampoco se hallaba inscripto en los organismos pertinentes.

No se ha determinado aún cómo es que un equipo de esas características llegó a la entidad y quien realizaba su servicio técnico. Es llamativo que la empresa B. S. T. S. A., a cargo de ello nunca prestó servicios para ese aparato (cfr. fs. 468/469).

Es por eso que deberán realizarse diligencias que permitan conocer su origen, el que aparece como espurio, según los ingenieros A. C. y B. S. Z., quienes manifestaron que un equipo que carece de número de serie es considerado “non sancto” (punto i del informe actuarial del 30 de diciembre de 2019).

La Dirección de Vigilancia de Productos para la Salud, dependiente de la ANMAT, puntualizó que: “...la eliminación de los datos consignados por el titular del registro, constituye una adulteración del producto y por tanto puede ser considerado un producto peligroso para la salud, toda vez que habiéndose eliminado tal dato no es posible conocer el verdadero origen y si este producto es legítimo, pudiendo ser esta conducta asimilada al Art. 200/201 del código penal.” (ver fs. 556/556vta).

También entonces conocer quién resultaba encargado de la adquisición del instrumental, registrarlo y mantenerlo, de modo tal de poder arrojar luz a un tramo de la investigación que aun debe dilucidarse.

Por esto, una vez devuelta a la instancia de origen, debe darse intervención al Ministerio Público Fiscal a fin de que se expida sobre la pertinencia de ampliar el objeto procesal de la causa en tal sentido.

En virtud de lo expuesto, el tribunal RESUELVE:

I) CONFIRMAR el punto I del auto de fecha 9 de marzo de 2020, mediante el que se procesó a R. O. M., en todo cuanto fuera materia de recurso (art. 455 del CPPN).

II) CONFIRMAR el punto III del auto de fecha 9 de marzo de 2020, mediante el que se procesó a M. E. F., en todo cuanto fuera materia de recurso (art. 455 del CPPN).

III) CONFIRMAR el punto V del auto de fecha 9 de marzo de 2020 mediante el que se sobreseyó a C. E. B., en todo cuanto fuera materia de recurso (art. 455 del CPPN).

IV) REVOCAR el punto VI del auto de fecha 9 de marzo de 2020, mediante el que se sobreseyó a E. C., con los alcances que surgen de la presente (art. 455 in fine del CPPN).

V) REVOCAR el punto VII del auto de fecha 9 de marzo de 2020, mediante el que se sobreseyó a S. A. C. G., con los alcances que surgen de la presente resolución (art. 455 in fine del CPPN).

VI) Estar a lo que surge del punto III de los considerandos.

VII) Tener presentes las reservas de caso federal efectuadas por las partes.

Se deja constancia que el Dr. Jorge Luis Rimondi, titular de la vocalía nro. 5, no interviene por haber sido designado para subrogar en la vocalía nro. 7 de la CNCCC y que el juez Julio Marcelo Lucini suscribe en su condición de subrogante de la vocalía nro. 5; mientras que el juez Rodolfo Pociello Argerich, subrogante de la vocalía nro. 14 no interviene por hallarse abocado a las tareas de la Sala V de esta Cámara y por haberse logrado mayoría con el voto de los suscriptos.

Asimismo, en función de la emergencia sanitaria dispuesta por el DNU 297/20 del Poder Ejecutivo Nacional, las prórrogas del aislamiento social obligatorio establecidas por Decretos 325, 355, 408, 459, 493, 520 y 576/2020 del Poder Ejecutivo y Acordadas 4, 6, 10, 12, 13, 14, 16, 18 y 25/20 de la CSJN, se registra la presente resolución en el sistema Lex 100 mediante firma electrónica, difiriéndose su impresión, a mayor recaudo, para el momento en que cesen las circunstancias que motivaron la declaración de emergencia, oportunidad en la que se remitirán la presente para su archivo al instructor.

Notifíquese mediante cédulas electrónicas (Acordada 38/13 CSJN) y comuníquese al juzgado de origen mediante DEO.

 

Pablo Guillermo Lucero

Julio Marcelo Lucini

Ante mí:

Leandro Fernández

Prosecretario de Cámara

En la misma fecha se libró DEO y se notificó. Conste.

Leandro Fernández

Prosecretario de Cámara

 

  Correlaciones:

M., J. N. s/nulidad (caso Ángeles Rawson) - Cám. Nac. Crim. y Correc. - Sala VI - 06/09/2013 - Cita digital IUSJU210075D

 

 

Cita digital:IUSJU001209F