JURISPRUDENCIA

Contratos comerciales. Compraventa online. Sistema Mercado Pago. Rechazo de operaciones. Daños y perjuicios

 

Se confirma el fallo que hizo lugar a la demanda de daños deducida contra la empresa dedicada a administrar pagos con tarjetas de crédito vinculados al comercio electrónico, pues provocar un elevadísimo número de rechazos por dos operaciones -de presunta autofinanciación, prohibida por contrato- celebradas por una suma ínfima, comparada con la facturación mensual del actor, aparece como una conducta absolutamente desproporcionada.

 

 

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En Buenos Aires, a los 23 días del mes de abril de dos mil diecinueve, reunidas las señoras juezas de Cámara en la Sala de Acuerdos, fueron traídos para conocer los autos seguidos por “BARTIROMO, SEBASTIÁN RICARDO C/ VISA ARG. S.A. -HOY PRISMA MEDIOS DE PAGO S.A.- Y OTRO S/ ORDINARIO” (Expte. Nro. 35942/2015), en los que al practicarse la desinsaculación que ordena el art. 268 del Código Procesal, resultó que debían votar en el siguiente orden: Vocalías N° 6, N° 4 y N° 5. Dado que la N° 5 se halla actualmente vacante, intervendrán las Doctoras María L. Gómez Alonso de Díaz Cordero y Matilde E. Ballerini (art. 109 RJN).

Estudiados los autos, la Cámara planteó la siguiente cuestión a resolver:

¿Es arreglada a derecho la sentencia apelada?

La señora Juez de Cámara Doctora María L. Gómez Alonso de Díaz Cordero dijo:

I. Introducción

En lo que interesa a los efectos de la dilucidación de la presente causa, los hechos relevantes son los que a continuación se sintetizan.

Sebastián Ricardo Bartiromo, en su carácter de titular del comercio ‘Mis Alerces’ demandó a: Mercado Libre SRL y a Prisma Medios de Pago SA -anteriormente, Visa Argentina SA- en adelante “Visa- Prisma” el resarcimiento de los daños que aquéllas le habrían irrogado y que estimó en $ 3.000.000 (pesos tres millones), con más lo que se fije en concepto de daño punitivo, intereses y costas.

Relató que comercializaba muebles a través de la página web de ‘Mercado Libre’ quien, debido a la gran cantidad de ventas efectuadas, lo designó ‘Mercado Líder Platinum’ -posición que ocupó durante largo tiempo-. Añadió que los usuarios de dicha plataforma de comercio electrónico que adquirían sus productos, abonaban las transacciones a través de ‘Mercado Pago’ -sistema ofrecido por ‘Mercado Libre’- dentro de cuyas opciones de pago figuraba la tarjeta de crédito “Visa”.

Afirmó que a principios de septiembre de 2015 ‘Visa’ instaló en su comercio una terminal de compra con tarjeta de crédito y que a raíz del mal funcionamiento del posnet, el área técnica le solicitó que utilizara su propia tarjeta de crédito para verificar el correcto funcionamiento del dispositivo.

Simultaneamente en ese mismo mes comenzaron a retraerse las ventas de sus productos efectuadas a través de ‘Mercado Libre’, sucediéndose los reclamos de clientes por no poder abonar con la tarjeta de crédito “Visa”, ya que no aparecía en la página tal posibilidad dentro de las opciones del sistema ‘Mercado Pago’.

Agregó que la frustración de las operaciones que los potenciales clientes intentaron realizar, se tradujo en calificaciones negativas en la página de ‘Mercado Libre’, lo que provocó un desmoronamiento de sus ventas. Relató que una empleada de atención al cliente de ‘Mercado Libre’, le informó que ello aconteció porque ‘Visa’ lo había sancionado por haber efectuado operaciones en su comercio y con su propia tarjeta de crédito, lo que implicaba haber incurrido en “autofinanciamiento”.

Manifestó que -paralelamente a tales sucesos- recibió en su local comercial una nota de ‘Visa’ notificándole que a partir del 29-9-15 daba por concluida la relación del programa Tarjeta Visa y Visa Débito en su establecimiento. Agregó que asimismo la posibilidad de perfeccionar sus ventas a través de ‘Mercado Libre’ utilizando la tarjeta de crédito como medio de pago, fue bloqueada por ‘Visa’ desde el 11-9-15, por lo que resulta responsable por los hechos relatados.

En cuanto al incumplimiento que le atribuye a ‘Mercado Libre’, recordó que al ser relevante en el sistema de ventas por aquélla impuesto, la calificación de los usuarios compradores a fin de elevar la reputación de cada vendedor, debió impedir que su prestigio fuera en retroceso, pues sabía que la caída de las ventas era por causas imputables a ‘Visa’.

Discriminó su reclamo resarcitorio: por lucro cesante, pérdida de chance, daño moral, y daño punitivo.

Fundó su pretensión en derecho y ofreció prueba de sus dichos.

“Visa-Prisma” respondió la demanda a fs. 136/156, solicitó su rechazo por no ser cierto que hubiere bloqueado la posibilidad de que el actor vendiera a través del sistema on line ‘Mercado Libre’.

Indicó que el reclamante gestionó el cobro de las ventas concretadas electrónicamente con sus clientes, a través de ‘Mercado Pago’ y que, en tal marco, el pretensor realizó dos operaciones con su tarjeta de crédito Visa personal, comprando productos vendidos on line por él mismo a través de ‘Mercado Libre’, operatoria prohibida por el sistema de tarjeta de crédito Visa por considerársela “autofinanciamiento”, lo que obligó a referir las sucesivas operaciones.

Explicó que “referir” las operaciones implica que ‘Mercado Libre’, previo a autorizar las sucesivas ventas que el accionante pretendiera realizar a través de su plataforma de ventas on line, debía comunicarse con ‘Visa’ a fin de constatar que fueran ventas genuinas y no operaciones de autofinancimiento, corroborado lo cual, la operación podría llevarse a cabo sin inconvenientes.

Puntualizó que al margen del sistema on line ofrecido por ‘Mercado Libre’, el actor contrató el 31-7-15 el alta al “Programa de Tarjetas Visa” a fin de realizar ventas presenciales en su local comercial, instalándose en forma inmediata la terminal de punto de venta (POS), por lo que resulta falso lo aseverado por ‘Bartiromo’ en relación a que el contrato se suscribió a principios de septiembre de 2015 y que el dispositivo no funcionaba, pues el posnet funcionó correctamente desde su instalación.

Refirió que la rescisión -facultad pactada entre las partes- se efectuó acorde a derecho pues se le otorgó un preaviso de quince días, en un contrato que duró dos meses por lo que no existe nexo de causalidad con los daños reclamados, como se confirma al no haber alegado el accionante la existencia daño alguno por la ruptura del vínculo contractual que los uniera.

Además, porque ninguna relación existe entre la rescisión de ese vínculo y lo acontecido con las ventas que el actor realizara a través de ‘Mercado Libre’. Desde tal perspectiva considera que la presunta baja en la reputación del accionante como así también las eventuales bajas de ventas y/o promociones de ‘Mercado Libre’ son consecuencias ajenas al actuar de ‘Visa’.

En orden a tales argumentos negó que deba resarcir ningún daño por cuanto -reiteró- ‘Visa’ no “bloqueó” la posibilidad de que el demandante venda sus productos -con la tarjeta de crédito que administra- a través de ‘Mercado Pago’.

Calificó de contradictorio el relato de ‘Bartiromo’ pues sostuvo que ante cada supuesta operación no concretada ‘Mercado Libre’ corregía o anulaba las calificaciones negativas, lo que conlleva a que no exista ningún daño que deba resarcirse. Estimó que, dada la naturaleza de los bienes que deben ser afectados para que proceda la indemnización del agravio moral, no se advierte como puede sufrir ese daño un comerciante como lo es el actor.

Ofreció prueba.

‘Mercado Libre’ respondió la acción a fs. 241/286 y desconoció la documentación acompañada por el actor, excepto los chats y correos electrónicos que ambas partes intercambiaran.

Negó toda responsabilidad por los perjuicios que el actor aseguró le habría ocasionado “la decisión unilateral de VISA de rechazar a partir del 4.09.2015 todos intentos de pagos con tarjetas de crédito Visa que diversos usuarios compradores quisieron realizar a través... de MercadoLibre sobre los productos ofrecidos por... Bartiromo a través de su usuario MISALERCES”.

Relató que ‘Mercado Libre’ contrató con ‘Visa’ para “actuar como establecimiento adherido al Programa de Tarjeta de Crédito Visa para operar en el Ambiente No Presente... (y, en tal carácter, envía) ...diariamente a VISA las autorizaciones de los pagos que los usuarios de MercadoLibre quieren procesar por las operaciones de compraventa que celebran a través del sitio Web”.

Sostuvo que su actuar fue conforme a derecho pues ante los reclamos efectuados por el accionante modificó su sistema informático “a fin de que la decisión de VISA no generara un perjuicio aún mayor al usuario en cuanto a la baja de su reputación... (eliminando la posibilidad) ...de que los usuarios compradores de los productos de MISALERCES pagaran con VISA a través de MercadoPago...”. Y al comprobar la existencia de “una operación que no se había concretado por la imposibilidad de pagar con VISA, se eliminaba dicha calificación negativa... (desarrollando un proceso para) ...que el sistema de reputación no tuviera en cuenta la cantidad que no se hayan podido concretar por la falta del medio de pago Visa”.

Finalizó su responde cuestionando la pertinencia de los daños reclamados y planteó la inconstitucionalidad de la LDC: 52.

Ofreció prueba.

Las restantes consideraciones fácticas que rodean la causa se encuentran debidamente reseñadas en la detallada y precisa decisión atacada, por lo que a ella me remito en orden a evitar innecesarias repeticiones.

II. La sentencia

El Juez a quo rechazó la demanda contra ‘Mercado Libre’ e impuso las costas en el orden causado. La admitió parcialmente contra ‘Visa - Prisma’ a quien condenó al pago de ciertas sumas en concepto de lucro cesante, pérdida de chance y daño moral. Hizo lugar al pago de intereses e impuso las costas del proceso.

Consideró abstracto expedirse en torno al planteo de inconstitucionalidad de la LDC: 52 bis -efectuado por ‘Mercado Libre’- por no constituir los vínculos habidos entre los contendientes actos de consumo, ya que se persigue el resarcimiento de los daños sufridos por el actor cuando comercializó -bajo su usuario ‘misalerces’- en el sitio web de ‘Mercado Libre’ (fs. 739 y vta.).

En cuanto al reclamo incoado por el actor, estimó que no cabía responsabilizar a ‘Mercado Libre’ porque había modificado “su sistema informático a los fines de remover la opción de pago mediante la tarjeta Visa, revisando y eliminando las consultas y calificaciones neutrales y negativas, y forzando la medalla del actor en dos oportunidades”.

En cambio juzgó reprochable la conducta de ‘Prisma- Visa’ quien desde el 4-9-15 rechazó “en forma masiva las transacciones que los diversos usuarios pretendían realizar con el actor”; en consecuencia la condenó a resarcir ciertos daños.

El lucro cesante, por surgir del “archivo ‘Bruto_Anexo I - Punto 8. pdf’...” de la peritación informática que hubo 591 operaciones rechazadas por ‘Visa’ desde el 4-9 al 30-9-15.

La pérdida de chance, porque el perito informático dictaminó que de julio a septiembre/2015 “el 49% de las operaciones... aprobadas... (se efectuaron) ...a través del medio de pago Visa”, pudiéndose inferir que de no existir los rechazos masivos, el actor hubiera “alcanzado un desarrollo comercial acorde al crecimiento que” obtuvo hasta 2015.

El perjuicio moral, porque “haber sido restringido de un día al otro en la plataforma web de Mercado Libre por parte de Visa... le han causado angustia, malestar y padecimientos, al accionante”.

III. Los recursos

Ambas partes, disconformes con la resolución, apelaron “Visa-Prisma” a fs. 764 y “Bartiromo” a fs. 766. Los recursos fueron concedidos y los apelantes sostuvieron sus quejas con las argumentaciones desarrolladas a fs. 773/780 y fs. 787/800, replicadas a fs. 802/810, fs. 812/820 y, fs. 825/836.

IV. La solución

1. La codefendida ‘Visa - Prisma’ pretende se revoque la sentencia por inexistencia de conducta antijurídica de su parte y por haberse efectuado una arbitraria y errónea apreciación de la prueba.

Para fundar sus agravios sostuvo que el sentenciante la condenó a pesar de haber reconocido que fue ‘Mercado Libre’ quien deshabilitó el medio de pago “Visa”.

Afirmó que ‘Visa’ rechazó desde el 4-9-15 “las transacciones que los diversos usuarios pretendían realizar con el actor”, a pesar de que tal extremo no se encuentra acreditado en autos. Criticó que omitiera ponderar que la peritación contable da cuenta de que -al menos- hasta 2/2016 el actor continuó abonando comisiones a ‘Mercado Libre’ por operaciones realizadas con tarjetas Visa y que en enero de 2016, le pagó a aquélla más comisiones que durante el período de mayo a octubre de 2015, “lo cual quiebra el vínculo causal adecuado... y demuestra que... siguió operando a través de Mercado Libre y con tarjeta Visa”.

Ordenó asimismo reparar el daño moral a un comerciante sin que exista “un solo medio probatorio que lo acredite” y condenó a su parte al pago de las costas con base a argumentos y prueba aportados por ‘Mercado Libre’ y no por el actor.

2. ‘Bartiromo’ se quejó por considerar ínfima la cuantía de la condena, cuestionando que el sentenciante fijara el lucro cesante sin contemplar las operaciones “que no pudieron perfeccionarse por no contar la plataforma de Mercado Libre con la opción de pago mediante la utilización de la tarjeta VISA... operaciones que si bien no fueron rechazadas, tampoco fueron llevadas a cabo ante la imposibilidad de los clientes de ‘perfeccionar’ la compra clickeando en la opción de pago VISA”.

Que omitiera al establecer la pérdida de chance, cuando su “próspero negocio... (colapsó) ...a partir de la conducta antijurídica de la demandada” y no contemplara al determinar el daño moral “el impacto que los hechos tuvieron en los bienes extrapatrimoniales del actor y su familia” que cabe presumir, aun cuando no esté probado en autos.

3. La Sra. Fiscal General ante la Cámara omitió dictaminar por considerar que no se encontraba comprometido el interés general cuya tutela le incumbe.

4. De conformidad con la síntesis precedentemente efectuada “Visa - Prisma” focalizó el aspecto inicial de su queja en lo que considera una valoración absolutamente errónea, sesgada y arbitraria de la prueba producida.

Atinente a tal cuestión recuerdo que la CSJN ha decidido que la doctrina de la arbitrariedad tiene por objeto cubrir defectos graves del pronunciamiento, por apartamiento inequívoco de la normativa vigente o carencia de fundamentación adecuada (CSJN, Fallos 311:345 y 571).

Anticipo que se comparta o no lo decidido, el contenido, valoración y fundamentos de la decisión cuestionada, no permiten su descalificación y menos aún con la invocación de la existencia de arbitrariedad.

Conocida es la necesidad de que los elementos probatorios que surjan del proceso sean evaluados de manera integral y con apego a los principios de apreciación que corresponda aplicar en cada caso, determinando los efectos consecuentes de cada prueba y evitar el fraccionamiento excesivo del material probatorio. Corresponde entonces una valoración sincrética y penetrante de la totalidad de los que fueran allegados a la causa.

Del mismo modo, cabe recordar que en materia probatoria, el hecho de que el sentenciante prefiera una ante otras pruebas no configura arbitrariedad. Es que, si la finalidad de la prueba es formar en el ánimo del juzgador la convicción necesaria sobre la existencia o inexistencia de los hechos afirmados, no tiene el deber de plasmar la ponderación racional que hizo respecto de cada elemento probatorio de manera singular y exhaustiva, sino que corresponde que solo lo haga respecto de los que estime conducentes y decisivos para resolver el caso sujeto a decisión, de acuerdo a la sana crítica, que combina las reglas de la lógica con las máximas de la experiencia del sentenciante, a quien corresponde tal valoración.

Transcribió de seguido el apelante los dos primeros párrafos del alegato (ver fs. 672vta. in fine) aditando solo “que se encuentra probado” que “Mercado Libre” es una plataforma de comercio electrónico de las características que reitera.

Argumentó que es “Mercado Libre” quien tiene vínculo con su parte, permitiendo la venta de los productos de los clientes de aquél, conforme se probó con los términos del contrato celebrado entre “Mercado Libre” y el “Banco Rio” en su carácter de acreditador. A partir de la reiteración de tal descripción concluyó que el actor carece de vínculo alguno con su parte.

De seguido, también transcribió otro párrafo del alegato en el que mencionó las dos operaciones de “autofinanciamiento” que dieran origen al conflicto, agregando que “se tuvieron por probadas en el decisorio recurrido”.

Transcribió cinco párrafos de la sentencia, a partir de los cuales considera acreditado que como administradora del sistema de tarjetas de Crédito Visa, debe “asegurar y velar por el buen funcionamiento del sistema”, por lo que ante determinadas situaciones o conductas “refiere” las operaciones, sin que sean necesarias 50 operaciones de autofinanciamiento por montos millonarios, sino que basta una.

Aseguró haber “referido” las operaciones a partir de las dos de “autofinanciamiento” y negó haber “bloqueado” la posibilidad de vender a través de “Mercado Libre”, quién solo debía informar sobre la veracidad de tales operaciones, para concluirlas.

Consideró que la pericia informática indica todo lo contrario a lo afirmado en la sentencia recurrida en punto que “a todo evento quien falló en la contratación sería ´Mercado Libre´ quién solamente debía informar a mi mandante sobre veracidad de las operaciones del señor Bartiromo.”

Recordó que a fs. 266 “Mercado Libre” reconoció que se aprobaron siete operaciones con posterioridad a la cuestionada conducta del actor. En su parecer la aceptación de una sola operación basta para rechazar la existencia de “bloqueo”.

Igual repetición se visualiza en varios párrafos de sus agravios, los que omitiré reseñar en lo sucesivo.

De seguido insistió en atribuir exclusiva responsabilidad de los alegados daños a “Mercado Libre” quien contrató con el actor y estaba al tanto de la situación como surge de la declaración testimonial de “Vautretto”.

Se quejó de que el Juez considerara reprochable la conducta de su parte, que en lugar de observar las dos operaciones de auto consumo, optó por rechazar casi todas las que se sucedieron a partir de ellas.

Calificó de contradictorio el fundamento de la condena al decidir que hubo rechazo masivo de operaciones, cuando por el contrario afirma que “casi todas las operaciones fueron bloqueadas”. Concluye que si no fueron todas las operaciones bloqueadas es porque el bloqueo no existió.

Sostuvo que “Mercado Libre” reconoció que solo debía pedir autorización, lo que denota que el actor fue “referido” y no bloqueado.

Adujo que de la prueba se desprende que lo manifestado por el actor y por “Mercado Libre” en relación a que a partir del 4-9-15 “Visa” comenzó a rechazar en forma masiva las transacciones no fue acreditado.

No se explica cómo el 8-9-15 los rechazos volvieron a su volumen similar a los que poseía con anterioridad al 4-9-15 y en relación al resto de las tarjetas, por lo que entiende que si existió incumplimiento se encuentra en cabeza de “Mercado Libre”

En su parecer, ello demuestra una arbitraria apreciación del plexo probatorio.

Recordó que el propio Juez reconoció que quien había deshabilitado el medio de pago “Visa” fue “Mercado Libre” “ cuando lo único que tenía que hacer era comunicarse con su parte y pedir la pertinente autorización -no deshabilitarlo-, insisto, como realiza cualquier comercio adherido al programa Visa”.

Precisó que el Sentenciante solo consideró parte de la pericia informática en detrimento de su parte.

Arguyó que mediante la producción de dicha prueba se acreditó que otras tarjetas también rechazaron en el período julio/sept. 2015 operaciones del actor. Que se aprobaron el 49 % de las operaciones celebradas por el señor “Bartiromo” incluidas las del mes de septiembre de 2015, lo que demuestra la inexistencia de bloqueo o lista negra como lo refiere “Mercado Libre” (fs. 542-7).

Repitió el porcentaje de observaciones y rechazos de otras tarjetas contenido en la sentencia y consideró falso que el actor tuviese un nivel de aprobación de ventas del 88% como lo calificó “Mercado Libre”, cuando el porcentaje es cercano a la mitad. También calificó de falso que el resto de los medio de pago funcionaran normalmente o aprobaran todas las ventas.

Sin perjuicio de las quejas que efectúa sobre los rubros de condena, reclama la revocación de la sentencia.

He plasmado una síntesis de los “agravios” vertidos por “Visa - Prisma” para evidenciar que resulta sumamente dudoso que la presentación en examen cumpla con el mandato impuesto por el art. 265 CPN, aspecto sobre el que no abundaré por dos razones. Primero porque según el criterio amplio que aplica esta Sala en la materia, basta que pueda comprenderse el sentido del reclamo, para que las quejas sean respondidas.

Segundo, porque la actora posee un preciso conocimiento del tema, ya que lo ha explicado y fundado con toda claridad, incluso con cita de doctrina a fs. 803, en ocasión de responder los fundamentos del recurso interpuesto por el actor.

A partir de la reseña efectuada puede concluirse que la apelante trata de revertir la atribución de responsabilidad como generadora de la reparación de los daños a los que se la condena.

Para resistir tal condena aseguró haber actuado correctamente, en ejercicio de una facultad contractual y culpando derechamente a “Mercado Libre”. Negó enfáticamente la existencia de “bloqueo”.

Comparto la precisa y fundada caracterización del contrato y su desarrollo que efectuara el sentenciante, y destaco su conceptualización como universo complejo de contratos conexos que se vinculan y trabajan de manera conjunta.

Los cambios habidos en la sociedad moderna en materia de comercialización en los que han irrumpido las nuevas tecnologías, derivó en la articulación de sofisticadas relaciones multifacéticas, multilaterales, conexas y coordinadas en las cuales se entrelazan necesariamente los derechos y obligaciones de cada uno de los contratos coligados. Es que, mediante la actuación de cada sujeto involucrado y de los restantes, que en tal sistema se insertan o al que recurren, tienden a la búsqueda de un objetivo económico concreto e individual, más allá del que separadamente los une. En síntesis, el contrato nacido como respuesta al más eficiente tráfico mercantil y la contratación en masa, enmarcada dentro de la diversidad de riesgos, torna posible la responsabilidad de todos ellos. Criterio que ha sido incluso receptado por el C. Civil y Comercial art. 1073 y concordantes.

En consecuencia, es relevante el rol que cada uno de los sujetos asume en el conjunto de relaciones generadas en el funcionamiento del sistema -en el caso “Mercado libre” y en especial “Mercado Pago”-. Este último como sistema compuesto por distintas opciones de pago y el que juega un rol preponderante la emisora de cada tarjeta de crédito, aquí “Visa - Prisma”, como administradora del sistema, de supervisar y controlar su funcionamiento e intervenir directamente en las relaciones jurídicas que se generan en torno de la emisión y uso de aquéllas. Por lo tanto, no puede equiparársela a un mero fabricante distribuidor de “plásticos” o ajena a las consecuencias que de su accionar derivan a quien se beneficia por el uso de sus tarjetas, sino que debe prever las contingencias que suscita su utilización y adoptar los recaudos pertinentes, obrando con lealtad y con la diligencia de un buen hombre de negocios. Se trata de la prestación de un servicio que brinda en forma profesional y organizada dentro del marco de múltiples relaciones subyacentes y conexas para obtener una ventaja o utilidad. Por tal circunstancia, debe asumir el riesgo empresario ínsito en su actividad y responder en caso de que fuera “defectuosa” o inadecuada.

En consecuencia, aunque no haya existido vínculo contractual directo entre el actor con “Visa - Prisma” en su carácter de organizadora del sistema de pago, es parte vital de éste y no puede sustraerse de la responsabilidad que de su accionar derive, máxime cuando fue quien rechazó masivamente, operaciones celebradas a través de “Mercado Libre”.

A partir de la lectura de la sentencia y de los agravios precedentemente enunciados puede advertirse, que “Visa - Prisma” focaliza su atención en tratar de eludir su responsabilidad, amparándose exclusivamente en su deber de “velar por el adecuado funcionamiento del sistema” y en la inexistencia del “bloqueo”. Por ende, justifica su accionar desentendiéndose del deber de evitar la producción de daños innecesarios a quienes participan del conjunto de relaciones que conforman este nuevo “sistema de comercialización” y dentro del cual “Visa-Prisma” presta sus valiosos servicios, pero también se nutre de él, obteniendo las ganancias que el propio sistema admite.

Luce fácilmente aceptable, segun el curso natural y ordinario de las cosas, concluir en que bajo el ropaje del cumplimiento formal de una obligación “Visa-Prisma” soslaya las consecuencias de sus propios actos. Aseguró que bastaría una sola operación de “autofinanciamiento” con indiferencia de su monto, para justificar haber actuado como lo hizo, “referenciando” -según su versión- las posteriores operaciones. Empero, no se hace cargo de la decisión del Magistrado en cuanto consideró reprochable su conducta, al no haber rechazado oportunamente las dos operaciones y optar por rehacerlo con las posteriores, aduciendo incluso que “Visa - Prisma” carecía de facultades contractuales para “restringir a usuarios”, y reconociéndole solo la autoridad de rechazar transacciones que parezcan “irregulares”.

Es más, señaló el juez que de estudiarse los alcances del art. 49 inc. b de la Solicitud de Adhesión, se estaría otorgando a “Visa-Prisma” la potestad de controlar y modificar en forma unilateral y directa, el objeto o bases del negocio con “Mercado Libre”. Nada refutó “Visa-Prisma” sobre esta interpretación, ergo la admitió.

Si bien “Visa - Prisma” aseguró haber “referido” las operaciones sin acreditarlo, insistió repetidamente en la inexistencia del “bloqueo”. Observo que invocado por las partes tal “bloqueo”, dicho tema no fue receptado por el sentenciante, quien en todo momento se refirió a los rechazos masivos a partir del 4-9-15, a la atribución de responsabilidad por tratarse de contratos conexos, a la improcedencia del rechazo por parte de “Visa - Prisma”, pero no al bloqueo sobre el que insiste esta última, consintiendo, por otro lado, los fundamentos jurídicos y fácticos de la atribución de responsabilidad consignados en el decisorio en crisis.

Creo oportuno insistir en la conducta asumida por “Visa - Prisma” a partir de las dos operaciones catalogadas como de “autofinanciación”, la que patentiza una absoluta desproporción entre la causa y la consecuencia. Ya que aun soslayando la decidida inexistencia de facultades para rechazar operaciones de los usuarios que no fueran “irregulares” y también que dicha parte “Visa - Prisma” podía conocer si el adquiriente era el titular de “Misalerces” sin necesidad que se lo explique “Mercado Libre” (ver pericia informática fs. 545 vta in fine producida sobre sus propios registros) y por ende proceder a su rechazo; lo cierto es que provocar un elevadísimo número de rechazos por dos operaciones celebradas por un total de $567,98, cuando la facturación mensual superaba ampliamente los $2.000.000 aparece como una conducta absolutamente desproporcionada. Repárese que en lugar de rechazar esas dos operaciones procedió sin más, al rechazo de 146, 11, 78 y 120 operaciones los días 4-5-6 y 7 de septiembre de 2015, o sea 355, en ese breve lapso.

No puede aceptarse que “Visa-Prisma” se atrinchere en su afirmación de haber actuado de acuerdo con el contrato - aspecto como se vio fue rechazado por el Juez- cuando la prueba colectada, demuestra una total indiferencia respecto de los potenciales daños que pudiera irrogar su postura.

Tambien resulta cuestionable que niegue tener relación con el actor y pretender que aquél cumpla con los términos pactados entre su parte y “Mercado Libre”, ya que no puede ampararse en los términos que lo benefician y negar las relaciones que lo perjudiquen.

Cuestionó que el sentenciante aludiera al rechazo de “casi todas” las operaciones y asimismo al “rechazo masivo” considerando contradictoria la decisión. La contradicción que alega “Visa-Prisma” no existe ya que ambas alocuciones de “rechazo masivo” y “casi todas” poseen un mismo sentido y no pueden ser interpretadas como lo pretende la apelante, como abarcativas de la totalidad de las operaciones, sino de una gran cantidad o mayoría, que como puede advertirse por su número ya aludido en la sentencia y en este voto, superan los trecientos cincuenta casos en cuatro días.

Aludió a las 7 operaciones aprobadas según reconoció “Mercado libre” a fs. 266 para defenderse, mas omite mencionar que aprobó solo siete de las cuatrocientos cuarenta operaciones contabilizadas por esa parte.

Reiteró la existencia del “blanqueo” respecto del que insiste, cuando no fue siquiera hipótesis considerada por el sentenciante, ergo, no existe contradicción alguna. El apelante minimiza sus acciones y pretende relativizar o ignorar sus consecuencias.

Por el contrario, la cantidad de operaciones rechazadas en solo tres días, revela por si sola la imposibilidad de justificar o minimizar el accionar desaprensivo de “Visa - Prisma”, so pretexto de velar por el funcionamiento del sistema, que de tal modo vulnera.

Además, con la pericia informática producida en autos ha quedado acreditada la autenticidad de todos los mails acompañados con la demanda y demostrada la existencia de otros intercambios. A través de ellos quedó también evidenciada la irreductible e irracional postura asumida por la defensa. Cuando, al menos pudo aclarar la situación ante el planteo de la primera inquietud que le fuera planteado por “Mercado libre”, haciendo saber que era lo que estaba ocurriendo y como superar el inconveniente, acoto, para bien del sistema que ella misma administra y por el que asegura velar.

Véase el mail aludido por el sentenciante mediante el que el 4-9-15 Juan Pescetto Harriet -dependiente de “Mercado Libre” hizo saber a Sergio Pablo Libretti, empleado de “Visa - Prisma” que “desde hace unas horas nos están rechazando todos los pagos de estos usuarios (que surgen del listado adjunto) y la información enviada a ustedes es correcta... un solo usuario tiene más de 100 rechazos en dos horas” evidencia que no fueron “referenciados” ya que de haber sido esa la respuesta del apelante, el resultado hubiera sido otro. Es decir, frente a los primeros rechazos “Mercado Libre” reaccionó de inmediato aunque sin obtener respuesta de “Visa-Prisma”. Los términos del mail me eximen de mayores comentarios.

El 8-9-15 a las 9hs. Silvia Vautretto le comunica a “Libretti” de “Visa” los rechazos del 7-9-15; ese día ésta responde que remite las respuestas del caso, empero, señaló que no se tiene conocimiento de que se hubieran concretado ya que no fueron invocadas ni acreditadas, las anunciadas respuestas.

El 11-9-15 ‘Bartiromo’ comunicó a ‘Mercado Libre’ que a 187 usuarios “no les sale el botón de pago por visa..., estamos teniendo inconvenientes con dicho medio de pago” (fs. 9). Ese mismo día (11-9-15) ‘Mercado Libre’ le informó a ‘Bartiromo’ que por haber incurrido en “autofinanciamiento” -al adquirir productos por él ofrecidos en la página web abonando con su propia tarjeta de crédito Visa-, “VISA ha decidido sancionarte... (y, por tal razón) ...nos vimos obligados a aplicar medidas restrictivas a tu cuenta para operar con este medio...” (fs. 10). Es decir, esa atípica solución fue consecuencia de la conducta de “Visa - Prisma”, quien se escudó en un cuestionable ejercicio de facultades por seguridad del sistema.

El 15-9-15 ‘Mercado Libre’ hizo saber al reclamante que se encontraba mediando a su favor para restablecer la operatoria con Visa para quien era prioritario “cumplir con las leyes, regulaciones y contratos vigentes razón por la cual nos vimos forzados a tomar la restricción que informamos...” (fs. 11) . Frente a la acreditada autenticidad del mail, y por ende de su contenido, “Visa-Prisma” nada hizo.

El 23-9-15 ‘Bartiromo’ advirtió a ‘Mercado Libre’ que están “bloqueados mis cobros con visa... el boton de cobros por visa está anulado”, respondiendo aquélla que su “situación está siendo verificada con el sector correspondiente...” a lo que le respondió: queda así puntualizada la existencia de reclamos por parte del actor y de “Mercado Libre”, aunque se desconoce las respuestas de “Visa Prisma”, porque nada dijo al respecto.

La insistencia de “Mercado Libre” en la búsqueda de una razón primero y una solución luego es innegable, ello sin perjuicio de la responsabilidad que le cupiera al haber eliminado la posibilidad de acceder al medio de pago “Visa” para evitar otros prejuicios al actor. Del mismo modo, es indiscutible la indiferencia de “Visa - Prisma” quien nunca asumió su verdadera responsabilidad, ni trató de evitar mayores perjuicios; solo culpó a “Mercado Libre”, que aunque podría ser responsable en alguna medida, quedó excluida por decisión pasada en autoridad de cosa juzgada.

Un “profesional” que debe velar por la adecuada administración del sistema, destruye su propio prestigio con actitudes como las que aquí se revelan.

Los testimonios rendidos también son por demás elocuentes como evidencia la falta de respuesta alguna por parte de “Visa - Prisma” ya que lo repite una vez más, no demostró en modo alguno haberse preocupado por el tema, dando respuesta a los múltiples reclamos que le efectuara “Mercado Libre”.

Repárese que el 29-9 y sin perjuicio de que se habrían aceptado operaciones a esa fecha, para ese entonces aún no se había solucionado la situación para “Mercado Libre” y “Bartiromo”. La incertidumbre se ve reflejada tanto en los mails y declaraciones testimoniales que no fueron cuestionados, cuanto en la falta de respuesta a las inquietudes y reclamos efectuados. No esbozó “Visa - Prisma” siquiera una justificación a ese respecto e insiste en su tesis de que todos los daños son atribuibles a “Mercado Libre”, cuando no dio respuesta a ningunos de sus planteos. Es evidente que -Visa - Prisma- fue parte primigenia y necesaria en la generación de los daños.

Por lo hasta aquí expuesto y demás argumentos plasmados en la sentencia, rechazaré los planteos examinados.

Previo al examen de los rubros indemnizatorios daré tratamiento al recurso del actor, para luego considerar de manera conjunta las quejas de ambas apelantes correspondientes a los montos de condena, que los cuestionaron bien que en sentido contrario.

El actor presentó su expresión de agravios a fs. 773 y sig.

Afirmó que el sentenciante no examinó correctamente la cuestión relativa a las dos operaciones denominadas de “autofinanciamiento” ya que si fueron anuladas no debió considerarlas.

Expuso que su anulación se encuentra acreditada con el resumen de cuenta obrante a fs. 8 y con la prueba informativa rendida a fs. 404/412.

Contrariamente a lo sostenido por el actor, el resumen de cuenta emitido por el “Banco de Galicia” y obrante a fs. 8, fue desconocido por “Visa” al contestar demanda y su autenticidad no fue acreditada por el accionante (art. 377 Cpr). Por lo demás, aunque en el informe elaborado por la misma entidad bancaria, obrante a fs. 404/412, también aludido por el actor, se consigna la existencia de las dos operaciones en cuestión, no surge de su contenido que hubieran sido anulados los cargos por ellas derivados.

Atribuyó asimismo error al sentenciante cuando consigna que de lo manifestado por su parte, resulta que efectivamente recibió la misiva del 14-9-15. Tal afirmación se contradice con las constancias de autos y con sus propias manifestaciones.

Argumentó que su parte siempre se refirió a la nota fechada el día 14-9-15, pero “jamás reconoció haber recibido esa nota en dicha fecha” y además, porque no fue exhibida a la perito contadora constancia que acredite su recepción por parte del actor.

En este proceso donde la atribución de errores y responsabilidades a otros es una constante, señalo que en el relato de los hechos contenidos en la demanda, el actor luego de afirmar que en los primeros días del mes de septiembre de 2015 había sido instalada en su comercio una unidad denominada posnet y describir algunos de los hechos a los que ya hemos aludido (ver fs. 78vta/79), a fs. 79 vta expresó: “En forma paralela, se recibió en el comercio de mi mandante la nota, cuyo original se acompaña (lo resaltado me pertenece), en la cual la “Gerencia de Administración de Riesgos” de Visa Argentina le notificaba que daría por concluida la relación con el establecimiento del actor...”. Del modo en que fue explicada y plasmada por el actor la secuencia de los hechos cuando expresó que en forma “paralela se recibió la nota...”, solo puede ser entendida como en forma simultanea con referencia al tiempo, o sea a principios de septiembre de ese año.

A confesión de parte, relevo de prueba, aunque no tenga sello de recibida y no haya sido presentada a la perito, la recepción de la nota admitida en el escrito de demanda, máxime cuando el actor acompañó el original, sellan la suerte de la queja.

Consideró relevante que en el “Banco Galicia” quedara registrado el 31-7-15 y dado de baja el 30-9-15 y calificó de “naif” entender que la relación se cerró tan rápidamente por circunstancias normales.

En su parecer lo cierto y concreto es que la finalización del contrato se relacionó directamente con las operaciones que insólitamente la demandada consideró de “autofinanciación”. Sin embargo, no aportó elemento de prueba alguno que no sea su propio relato y apreciación para fundar su versión de lo acontecido.

Es más, no explicó siquiera indiciariamente de qué modo el cese de la relación mencionada -aunque hubiera sido abusivo- podría beneficiar la postura de “Visa - Prisma” en el caso, ya que no justificó el nexo de causalidad entre las dos circunstancias.

Sentado lo anterior, abordaré las quejas que en relación a los montos plasmaron ambos apelantes.

“Visa -Prisma” cuestionó por abultado el importe fijado ya que otorga “el equivalente a la ganancia bruta” cuando a todo evento la “utilidad neta” -no proporcionada por el actor- podría haber sido el monto de condena.

“Bartiromo” lo consideró exiguo y cuestionó que el sentenciante hubiera tenido en cuenta solo las operaciones efectivamente rechazadas, cuando en su parecer debió considerar las que no pudieron concretarse por no contar con la opción de pago “Visa”.

Puntualizó que este Tribunal cuenta con numerosos reclamos de clientes e intercambios de mail donde los usuarios y clientes se quejan de la inexistencia de la aludida opción (ves fs. 9/36).

Peticionó se eleve sustancialmente el monto concedido hasta el importe que refleje la voluminosidad de las pérdidas.

Recuerdo que al iniciar la demandada, luego de precisar un cuadro de evolución de ventas, reclamó una suma no inferior a la de un millón quinientos mil pesos y reiteró que el efectivo daño económico sería establecido con la pericia contable que en el mismo escrito ofreciera. Tal promesa no fue cumplida.

El sentenciante tuvo por justificado que por la restricción impuesta por “Visa - Prisma” la sumatoria de las 591 operaciones rechazadas totalizan un monto de $844.857; por ende recepta tal rubro por la suma indicada.

Juzgo que asiste razón a la codemandada en punto al monto de condena, ya que el lucro cesante se encuentra ineludiblemente vinculado con la ganancia neta que el afectado ha dejado de percibir por las operaciones rechazadas y no por la ganancia bruta y menos aún por el importe total de las operaciones rechazadas.

La anunciada determinación del lucro cesante a partir de la pericia no pudo ser obtenida con base a la contabilidad del actor, ya que no fue posible determinar la utilidad neta de su negocio y tampoco pudo justificarse la existencia cierta de otras operaciones caídas por culpa de “Visa” que justifiquen su admisión por vía del rubro en examen. Ello, sin perjuicio de que pueda ser examinada su procedencia dentro del rubro pérdida de chance.

Sabido es que el lucro cesante, indemniza el daño que se supone se ha privado al damnificado de la obtención de beneficios a los cuales tenía derecho al tiempo en que acaece el evento dañoso y no por la pérdida de una mera expectativa o probabilidad genérica de beneficios económicos futuros. Consiste en ganancias dejadas de percibir sobre una base real y cierta y no sobre una base hipotética, como simple posibilidad general y vaga. La probabilidad de obtener ventajas económicas debe ser objetiva, debida y estrictamente comprobada mediante prueba directa de su existencia.

En otras palabras: el rubro lucro cesante indemniza, no la pérdida de una mera expectativa o probabilidad de beneficios económicos futuros, sino el daño que supone privar al patrimonio afectado de la obtención del lucro al que su titular tenía derecho al tiempo en que acaece el eventus damni.

El ordenamiento civil entiende el lucro cesante como la ganancia o utilidad de que fue privado el damnificado, es decir, la frustración de un enriquecimiento patrimonial a raíz de un hecho lesivo (CSJN, in re, “Sandler Héctor Raul c. Estado Nacional s. nulidad de resolución”, del 02-11-95), lo cual implica una falta de ganancia o de acrecentamiento patrimonial que el acreedor razonablemente hubiere podido obtener de no haberse producido el evento (CNCom., esta Sala, in re, “Carini Angélica c. Carrefour Argentina s. ordinario”, del 08-09-06).

En el caso sub examine, la falta de acrecentamiento patrimonial que la recurrente podría haber obtenido razonablemente de no producirse el rechazo masivo de operaciones, debe repararse en razón de que la ganancia frustrada surge como una probabilidad objetiva que emana del curso normal de las cosas y del negocio jurídico concreto (en similar sentido, Belluscio-Zannoni, “Código Civil...”, Tomo II, Buenos Aires, 1979, pág. 718-722; CNCom., esta Sala, in re, “Científica Trifarma S.C. c/Laboratorios Millet S.A.”, del 13-6-89; idem, in re, “Aquino Marciana c. Dra. Beauguier S.A. s. ordinario”, del 30-06-03).

Siendo que la “ganancia” se corresponde con el provecho económico que se obtiene de algún negocio o actividad rentada, debe computarse únicamente el beneficio que habría acrecentado su patrimonio. O, en otros términos, el “provecho” que es la resultante de restar a los ingresos totales, los costos de producción, distribución y comercialización de un producto.

Ése es el sentido que le asigna la inteligencia jurídica y comercial a la voz “ganancia”: la de beneficio final de un negocio, una vez detraídos los gastos, por lo que nunca puede ser asimilable al ingreso total por ventas (CNCom., Sala D, in re, “Isella, César c/ Pastorutti, Soledad s/ ordinario”, 23-9-10; y sus citas); la solución contraria erradamente importaría tanto como hacer cargar a la demandada con los gastos operativos de su contrincante.

En síntesis, para efectuar el cálculo del lucro cesante es necesario conocer las “utilidades netas”, pues constituyen la real y verdadera ganancia del empresario (C.N.Com., esta Sala, in re “Sanjurjo Fernando Gustavo c/ Paraná Sociedad Anónima de Seguros s/ ordinario”, del 29/03/17; id. Sala D, in re “Calderón, Osvaldo c/ Peñaflor S.A”, del 26/3/98).

Desconocidas las utilidades netas, por carecer de prueba fehaciente sobre el quantum, bien que para su determinación el tribunal cuenta con las ‘utilidades teóricas totales; acudiendo a las pautas popuestas por el CPR 165, estimo prudente conceder en equidad, conforme el acontecer normal en el desarrollo de las actividades y considerando las particularidades que revisten la cuestión suscitada, por la suma equivalente al veinte por ciento (20%) de aquéllas que resultarían ser las ganancias totales obtenidas (en similar sentido CNCOM, Sala B, Sakai Laboratorios S.A. c/ Establecimientos las Marias S.A s/ ordinario“, del 25.06.2013)

Propongo entonces conceder como ganancia neta el 20 % de la suma de $844.857. Conclusivamente el importe de condena se reduce a $ 170.000 a valores históricos.

En lo concerniente a la pérdida de chance, que el sentenciante fija en $1.000.000, “Visa - Prisma” argumenta que la condena no fue justificada, ya que según constancias obrantes en autos, tal pérdida no existió. Puntualizó que en curso de 2016 el actor pagó más comisiones a “Mercado Libre” que en octubre de 2015.

Por su parte el actor calificó de insuficiente el monto otorgado por entender que a partir del crecimiento de los años anteriores, el del año 2016 y en adelante nunca sería inferior al 100% a partir del nivel de facturación del negocio. Reclama en consecuencia se eleve el monto de condena.

El solo rechazo de 591 operaciones en pocos días genera, en mi parecer, una pérdida de chance, con consecuencias o efectos potenciales al menos durante los sesenta días posteriores.

Para poder mensurar dichos daños tengo presente que las operaciones con “Visa - Prisma” representaban casi el 50% del total y que la facturación en los últimos períodos era en promedio mensual de $4.000.000.

Asimismo pondero que la tarjeta “Visa - Prisma” continuó operando; que “Mercado Libre” fue quien bloqueó la opción de pago, para evitar otros males y que exsitían otros medios de pago disponibles.

Desde tal perspectiva, otorgaré el 20% del importe de las ganancias que hubiera podido obtener durante el lapso aludido.

Me explico, si se facturaban aproximadamente $4.000.000 por mes, a través de “Visa Prisma” podría haberse alcanzado dicho límite de facturación en dos meses, ya que representaba un 50% del total. Si la ganancia a su respecto que según lo decidido en el rubro anterior sería del 20%, el resultado representa la suma de $ 80.000 también a valores de la fecha del rechazo masivo de las operciones.

Con relación a las operaciones frustradas durante el mes de septiembre de 2015 hasta el 02.10 del mismo año, su existencia surge de los correos electrónicos que los clientes del actor le habían enviado durante ese lapso, lo que denota que las operaciones por aquéllos intentadas en la plataforma digital ‘Mercado Libre’ no se habrían concretado por no poder abonar la compra con la tarjeta de crédito Visa (fs. 59/72).

Ponderando tal cuestión y la concurrencia de culpa que cabría atribuirle a “Mercado Libre” eximida en este proceso, concederé por este rubro $ 15.000 a cargo de “Visa - Prisma” el que estimo adecuado a partir de lo ya decidido.

Consecuentemente, la hipotética pérdida en las ganancias proyectadas por el actor, a partir de la reducción de ingresos reflejada en los números que surgen de sus libros no es suficiente, sin que ello haya tenido otro punto de conexión con el accionar de “Visa - Prisma”. Es que no se justificó que disminución de ingresos, haya tenido su origen exclusivamente en la conducta de “Visa - Prisma”, cuando el porcentaje de ganancias antes de los hechos que se ventilan, también habían sufrido una drástica merma.

Fue cuestionado también tanto la procedencia de la reparación del daño moral como su quntum.

Si bien es cierto que en materia contractual tengo reiteradamente expresado que el daño moral necesita ser acreditado para ser admitido, no lo es menos, que deben diferenciarse los incumplimientos contractuales de los que -en principio- sólo pueden derivarse las molestias propias de cualquier incumplimiento, de aquéllos que generándose en un accionar consiente y desaprensiva de uno de los contratantes, sean susceptibles de causar padecimientos morales, como acontece en el presente (CNCom., esta Sala, in re, “Vitelli M.A. c/ Deutsche Bank Arg. S.A.”, del 08-04-99).

Haber sufrido ‘ Bartiromo” el cese abrupto de las posibilidades de operar con regularidad dentro del sistema de “Visa” y haberle sido rechazadas 591 operaciones en sólo tres días, a lo que se suma la incertidumbre seguramente le produjo sufrimiento. El hecho de que el actor sea comerciante no lo excluye de la posibilidad de tener padecimientos morales, ya que por el solo hecho del ejercicio de su profesión no deja de ser un ser humano, ni pierde sus sentimientos. Es que, no puede confundirse a los comerciantes con las personas jurídicas que solo pueden perder su prestigio como empresa y por ende sufrir pérdidas económicas, pero no pueden padecer sufrimientos morales.

El rechazo masivo de las operaciones y la demora en la solución del problema, seguramente importaron por el mero hecho de su acaecimiento, un sufrimiento o la sumisión en estado de impotencia que el actor debió sentir. La frustrante situación indudablemente pudo afectar desfavorablemente su estabilidad emocional y justifica su reparación puesto que el agravio moral supone una modificación de la capacidad de querer o sentir que se traduce en un modo de estar de la persona diferente de aquél en que se encontraba antes del hecho que lo generó (en similar sentido, CNCom., esta Sala, in re, “Rodríguez Luis María y otro c. Banco de Galicia y Buenos Aires SA y otro s. ordinario”, del 26-04-01).

Se trata en definitiva de conciliar el derecho del individuo a no sufrir daños injustos con el interés general de no facilitar la impunidad del causante del daño (CNCom., esta Sala, in re, “Del Giovannino, Luis G. C/ Banco del Buen Ayre SA”, del 01-11-00).

A fin de cuantificar el rubro, destaco que no cabe la aplicación de pautas matemáticas sino que es preciso valorar las circunstancias de la causa; pues la extensión de la reparación depende de la gravedad de la culpa y de las características de las partes; factores éstos que deben juzgarse a la luz del prudente arbitrio de los jueces. En mérito a lo expuesto, propongo fijar el resarcimiento del rubro en pesos setenta mil ($ 70.000).

En lo concerniente a las costas consideró “Visa - Prisma” que no debieron serle impuestas por cuanto los fundamentos de la relación procesal se apoyan en defensas y medios de prueba producidos por “Mercado Libre”.

Más allá del origen de la prueba y considerando que debe ponderarse quien está en mejores condiciones para producirla, sobre todo en situaciones como la presente en la que se reclama la reparación de daños y perjuicios, lo cierto es que en virtud del principio de adquisición, las pruebas producidas se adquieren para el proceso con independencia de quién las haya ofrecido o producido.

Las costas de ambas instancias deben ser impuestas a cargo exclusivo de la demandada, bien que tomando como base el monto por el que prospera la demanda. Solución esta compatible con el criterio objetivo del vencimiento del art. 68, 1er. Párrafo, del Cód. Procesal. El hecho de que algún pedido indemnizatorio no fuese admitido no obsta a dicha conclusión, toda vez que, en los reclamos por daños y perjuicios -como se da el caso en el sub lite-, las costas deben imponerse a la parte que con su proceder dio motivo al pedido resarcitorio, de acuerdo con una apreciación global de la controversia y con independencia que las reclamaciones del perjudicado hayan progresado parcialmente, sin que quepa sujetarse en esta materia a rigurosos cálculos aritméticos (CNCom.esta Sala, 14-02-91, in re, “Enrique R. Zenni y Cía. S.A c/ Madefor S.R.L. y otro s/ ordinario”; idem, 02-02-99, in re, “Pérez, Esther Encarnación c/ Empresa Ciudad de San Fernando S.A. y otro s/ sumario”).

Por ello, y por la naturaleza de la acción deducida auspicio que las costas devengadas sean impuestas al demandado vencido.

Las antedichas conclusiones me eximen de considerar los restantes argumentos esbozados por el recurrente (conf. CNCom, esta Sala, mi voto, in re: “Perino, Domingo A. c. Asorte S.A. de Ahorro para fines determinados y otros s. ordinario”, del 27-8- 89; CSJN, in re: “Altamirano, Ramón c. Comisión Nacional de Energía Atómica”, del 13/11/1986; ídem in re: “Soñes, Raúl c. Adm. Nacional de Aduanas”, del 12/2/1987; bis ídem, in re: “Stancato, Caramelo”, del 15/9/1989; v. Fallos, 221:37; 222:186; 226:474; 228:279; 233:47; 234:250; 243:563; 247:202; 310:1162; entre otros). Es que según doctrina fijada reiteradamente por la Corte Suprema de Justicia de la Nación, el juez no tiene el deber de analizar todos y cada uno de los argumentos propuestos, sino tan solo aquéllos que a su criterio sean conducentes y posean relevancia para la decisión del caso (Fallos 258:304; 262:222; 272:271; 291:390; 297:140; 301:970; entre otros).

Como consecuencia de lo hasta aquí expuesto propongo a mi distinguida colega hacer lugar parcialmente al recurso deducido por “Visa - Prisma” con el efecto de modificar los montos de condena los que se fijan en $ 170.000 en concepto de lucro cesante; $ 95.000 en concepto de pérdida de chance y $ 70.000 para resarcir el daño moral. Los montos aquí fijados devengarán intereses conforme tasa establecida en la sentencia apelada a partir de la fecha del origen del daño que fijo en el 04.09.15. Con costas a cargo de la vencida.

He concluido.

Por análogas razones la señora juez de Cámara la doctora Matilde E. Ballerini, adhirió al voto anterior.

Con lo que terminó este Acuerdo que firmaron las señoras Jueces de Cámara, María L. Gómez Alonso de Díaz Cordero, y Matilde E. Ballerini. Es copia fiel del original que corre a fs. 216/35 del Libro de Acuerdos Comerciales. Sala B.

 

RUTH OVADIA

SECRETARIA DE CÁMARA

 

Buenos Aires, 23 de abril de 2019.

Y VISTOS:

Por los fundamentos del Acuerdo que precede, se resuelve: hacer lugar parcialmente al recurso deducido por “Visa - Prisma” con el efecto de modificar los montos de condena los que se fijan en $ 170.000 en concepto de lucro cesante; $ 95.000 en concepto de pérdida de chance y $ 70.000 para resarcir el daño moral. Los montos aquí fijados devengarán intereses conforme tasa establecida en la sentencia apelada a partir de la fecha del origen del daño que fijo en el 04.09.15. Con costas a cargo de la vencida.

Notifíquese por Secretaría, conforme Acordadas N° 31/11 y 38/13 CSJN.

Oportunamente, cúmplase con la publicación a la Dirección de Comunicación Pública de la CSJN, según lo dispuesto en el art. 4 de la Acordada n° 15/13 CSJN y, devuélvase al Juzgado de origen.

 

MARÍA L. GÓMEZ ALONSO DE DÍAZ CORDERO

MATILDE E. BALLERINI

 

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