Analizan las ventajas que puede tener convertir una empresa familiar en las nuevas SAS

Imagen del articulo

La Sociedad por Acciones Simplificada (SAS) está ganando cada vez más lugar dentro del derecho societario argentino. Alcanza no solo a los emprendedores unipersonales, sino también a empresas familiares que, por las ventajas que ofrece el nuevo tipo legal, eligen reconvertirse.

Es que la SAS, regulada por los artículos 33 a 62 de la Ley 27.349 de Apoyo al Capital Emprendedor, Sistemas de Financiamiento Colectivo y Sociedad por Acciones Simplificada (SAS)y las modificaciones introducidas por el decreto 27/2018 de Desburocratización y Simplificación de la Administración Pública, no solo combina la simplicidad de la SRL con ventajas propias de la SA, sino que sus costos de constitución son más bajos, da la posibilidad de acudir a la oferta pública de títulos valores y no está sujeta a ninguna fiscalización de la Inspección General de Justicia (IGJ), sino solo al control de legalidad.

Además, la ley de sociedades se aplica en forma “supletoria”, siempre que sus normas no contradigan su finalidad.

En cuanto al régimen fiscal, luego de la reforma tributaria de la Ley 27.430, conlleva el mismo tratamiento que la sociedad anónima.

Para Eduardo Mario Favier Dubois, colaborador de Erreius, se trata de un instituto “revolucionario” porque privatiza al derecho de sociedades, al reducir las normas imperativas, acentuar la autonomía de la voluntad y estar excluida del control de la Inspección General de Justicia (IGJ).

Además, permite desjudicializar las controversias internas que puedan llegar a surgir porque permite resolver los conflictos fuera de los tribunales, si así se pacta en el estatuto.

Por otro lado, utiliza las nuevas tecnologías para su constitución y funcionamiento societario, y en la Ciudad de Buenos Aires se impone desde el inicio la contabilidad digital y la adopción del nuevo tipo societario, no solo a las SAS que puedan llegar a conformarse, sino también a todas las preexistentes que puedan transformarse en ella.

Favier Dubois destaca que los socios pueden insertar en los estatutos las cláusulas que desean, con muy pocos límites y que se admite el objeto plural, con actividades no vinculadas entre sí. La sociedad no quedará obligada por actos extraños al objeto, sino por los relacionados directa o indirectamente con el mismo.

En cuanto a la transferencia de acciones, se regirá exclusivamente por el estatuto y ello no se inscribe en el Registro Público, sino en el Registro de Acciones que lleva la sociedad. El contrato puede limitar las transferencias o prohibirlas por diez años.

Los administradores pueden serlo por plazo indeterminado, con un suplente si no hay órgano de fiscalización, debiendo inscribirse los cambios en el Registro Público. Y puede tener un solo administrador a pesar de que su capital supere los $ 10.000.000.

En lo concerniente a la administración, gobierno y fiscalización, también rige la liberta de elección, pudiendo tener gerentes o directores, reuniones o asambleas, o prever órganos con distintas funciones.

Según explica Favier Dubois, las normas aplicables para las SAS son:

- Lo previsto en el contrato social.

- Si no hay nada estipulado en el contrato, la ley de SAS.

- Si nada se previó sobre algún tema ni en el contrato social ni en la ley de SAS, se aplica la ley de sociedades 19.550 siempre y cuando la solución no sea contraria a la finalidad de las SAS.

De todas maneras, siempre se aplicará la ley de sociedades para juzgar la responsabilidad de los administradores y para la liquidación social.

De acuerdo al especialista, hay temas que pueden generar dudas, por lo que conviene tratarlos expresamente en el estatuto, sea para incluirlos o excluirlos, tales como el derecho de preferencia para la suscripción de nuevas acciones, voto acumulativo, derecho de receso o exclusión de socio, entre otros.

En este punto, en caso de no haberse previsto nada al respecto, o de previsiones contractuales formalmente contrarias a soluciones de la ley de sociedades, el corte del “nudo gordiano” debería pasar por la línea que separa a los derechos de los socios de los derechos de los terceros, indica el colaborador de Erreius.

En los casos de omisión estatutaria, podrán aplicarse las reglas de la ley de sociedades que protegen a los terceros, pero no las que solo atienden a los intereses privados de los socios.

 Ideal para empresas familiares

En las SAS, por su régimen de prelación normativa sobre la ley general de sociedades (L. 19.550), los socios tienen gran libertad para incorporar a sus estatutos las cláusulas relativas a sus derechos y relaciones con la sociedad, con el único límite de no afectar a terceros acreedores.

Ello determina que sea un “tipo ideal” para las empresas familiares, en tanto les permite que den fuerza legal a una serie de reglas de su “ADN” al poder incorporar en sus estatutos: la prohibición de transferencia de acciones por diez años, la admisión de la “autofinanciación” y de los honorarios sin dividendos, la gestión y resolución extrajudicial de los conflictos, el mantenimiento en el tiempo de la unidad de la gestión, y las cláusulas de los acuerdos sociales y del “protocolo de empresa familiar” con valor legal y plena oponibilidad, agrega el colaborador de Erreius.

Según Favier Dubois, las empresas familiares tienen una forma de ser y de actuar, y ciertas normas no escritas, a cuyo cumplimiento vinculan emocionalmente su funcionamiento y su continuidad en el tiempo, a saber:

- Elenco cerrado de socios: No admiten que su propiedad pueda pasar a terceros ni a “parientes políticos”, debiendo quedar siempre en manos de los parientes “sanguíneos” que trabajen y/o que estén comprometidos con la empresa.

- Autofinanciación y no reparto de dividendos: Destina todos sus resultados positivos para su autofinanciamiento, solo retribuye a los familiares que trabajan en ella mediante honorarios y sueldos.

- Unidad de la gestión: La administración debe mantenerse de modo invariable en el tiempo conforme a lo dispuesto por la familia.

- Acuerdos familiares obligatorios: Existen acuerdos no escritos sobre el trabajo de los parientes, uso de bienes sociales, ayudas familiares y demás cuestiones que deben ser respetados y cumplidos por todos los familiares. Además, en algunos casos, se ha redactado un “protocolo de empresa familiar” para regular las relaciones entre empresa, familia y propiedad.

- Solución interna de conflictos: Es necesario que los conflictos entre parientes puedan ser gestionados y ventilados en forma privada y extrajudicial, de modo de preservar la unión familiar y la confidencialidad, y que el socio disconforme sea apartado a tiempo para no generar mayores daños.

Otras ventajas adicionales

A) Prohibición de transferencia de acciones por diez años y otras limitaciones

Si la prohibición está expresamente incorporada a los estatutos e inscripta en el Registro Público de Comercio, es oponible a los terceros y, en consecuencia, estos no podrán ingresar a la sociedad por diez años, ni aún en caso de muerte, divorcio o remate, siendo sus derechos similares a los de los acreedores del socio en la sociedad colectiva, pero solo durante el plazo pactado, produciéndose el ingreso con posterioridad.

También el estatuto podrá disponer condiciones para ser socio, como por ejemplo ser descendiente sanguíneo del fundador, limitación que se justifica mientras se trate de una empresa familiar.

Es muy importante, frente a la prohibición de transferencia, que el estatuto prevea la autorización para la salida voluntaria de socios bajo ciertas condiciones financieras.

Finalmente, es posible incorporar una cláusula de exclusión del socio que permita separar al familiar en conflicto, aplicando el art. 90 de la LGS a la SAS, que reglamenta los casos de “justa causa”, vinculándolos al funcionamiento de la empresa familiar.

B) Incorporación estatutaria del régimen de “autofinanciación” y de retribuciones

Ello exige establecer en los estatutos cuáles serán los criterios para disponer de los resultados. También será importante dejar establecidas las pautas para los honorarios de directores y gerentes y para las demás retribuciones.

C) Gestión y solución amigable de conflictos

La Ley de Emprendedores expresamente prevé la posibilidad de gestionar y resolver las controversias por medios extrajudiciales en normativa que, al ser posterior al Código Civil y Comercial de la Nación, no se ve afectada por el límite del art. 1661 b de dicho Código, aun cuando el estatuto de la SAS pueda considerarse un “contrato por adhesión” frente a un nuevo socio que se incorpora.

Un tema fundamental es el del “empate” en empresas familiares donde hay dos ramas con el 50% cada una. Para ello son fundamentales las cláusulas que incorporan mecanismos de desempate, sea en el órgano de administración o sea en el órgano de gobierno.

D) Mantenimiento de la unidad en la gestión

La SAS permite incorporar cláusulas que posibiliten mantener la administración de la sociedad conforme a los intereses familiares.

También el estatuto puede establecer las condiciones requeridas para ser administrador, imponiendo la pertenencia a la familia o a una rama familiar y su remoción.

E) Incorporación de acuerdos sociales con carácter obligatorio

Dada la flexibilidad estatutaria y el principio de libertad, es posible que el estatuto de la SAS incorpore diversas cláusulas del protocolo de la empresa familiar y, de tal modo, las mismas se hagan obligatorias para los socios y oponibles a los terceros, mientras no vulneren la Ley 27.349.